domingo, 27 de marzo de 2016

QUÉ HACER EN MANCHESTER

A pesar de que haya dicho que Manchester no da para mucho, tiene algunas visitas muy interesantes. Paso a relataros algunas de ellas:


El Museo de la Ciencia y la Industria es una amalgama de diferentes antiguos pabellones industriales dedicados en su mayoría a la industria del tejido de algodón, origen de la expansión económica de Manchester. Aquí se trabajaba y comercializaba más del 50% del algodón mundial. Explican cómo funcionaba la maquinaria, la cual ponen en marcha, y las condiciones laborales de los trabajadores, desde niños y niñas de 5 años hasta adultos que no llegaban a viejos. No me extraña que aquí surgiera el sindicaslismo. Aquí está, también, la primera estación de tren para pasajeros.

El Museo de la Historia del Pueblo es un pequeño museo dedicado a la evolucion de la sociedad inglesa en general y la mancuniana en particular, y refleja las formas de vivir y las costumbres de sus gentes. Aunque es un poco caótico (unas flechas para seguir el orden cronológico se agradecerían) explica los cambios bastante bien, y con un poco de vista bastante progresista, por no decir izquierdoso, lo cual es novedad en un museo público.

El edificio de la Bolsa, con la sala diáfana más grande de Inglaterra, donde se comercializaba todo el algodón, lo han dejado tal cual, pero en su interiror hay ahora un teatro construido a base de mecanatubo, espectacular.


La Biblioteca John Rylands conjuga perfectamente una entrada y un anexo moderno, con un edificio gótico victoriana lleno de corredores con estantes repletos de libros y manuscritos antiguos. Los báteres están tal y como los construyeron hace más de 100 años.


La Biblioteca Chetham es la biblioteca más antigua de  Gran Bretaña. Es otro laberinto de estancias y estanterías y alberga la sala donde Marx y Engels se reunían para investigar y donde sentaron las bases de su Manifiesto Comunista.


Además está el Museo de la Guerra, al que no entramos pero sí nos acercamos a ver, ya que el edificio es espectacular. El entorno, en Saldford, es una orgía de edificios modernos. Cerca, se alza el mítico Old Trafford, estadio del Manchester United. Por cierto, hubo derby ese fin de semana, y se palpaba el fútbol en el ambiente. También está el Museo de Fútbol, al que obviamente no entramos. Y algún museo de arte, el ayuntamiento, la Biblioteca Central, la Catedral...

Salfdor: paraíso del metal y el vidrio
No sólo de cultura vive esta mujer, como bien sabéis. Visitamos unos cuantos pub tradicionales, y practicamos dos de las costumbres más inglesas. Después de haber parado a eso de las 13:30 para un desayuno inglés (sí, quizás era un poco tarde para ello, pero el tiempo se nos amontonaba con facilidad, no hay que estresarse en vacaciones), a las 16:30 fuimos a un salón de té para tomar un High Tea, contumbre inglesa que consiste en tomar el té acompañado de unos mini sanwiches, unos pasteles pequeños y un scone (especie de bizcocho, por el tamaño, con textura de galleta de mantequilla) que hay que tomar untado de una mezcla de mantequilla y mermelada. ¡La bomba! Acompañado de un cava se hace algo más ligero. Cuando más tarde estuvimos con unos amigos de Mercè que insistían en cenar, declinamos la oferta. Somos vascas pero no para tanto.

High Tea: dimos buena cuenta de casi todo
Hablando de esos amigos. Asistí a una tertulia superintelectual sobre planificación urbana, sindicalismo y alguna cosa más que no entendí, porque toda la conversación fue en un perfecto inglés. No pude meter baza, una cosa es entender y seguir el hilo, y otra diferente intervenir,  y eso que con el tema del sindicalismo me enciendo. Mi inglés no da para discutir con unos eruditos. Traigo las orejas afiladas sólo del esfuerzo por entender.

Me quedo con la pena de haber ido a algún concierto. Hicimos un intento de ir a una fiesta alternativa, con una serie de conciertos a lo largo de la noche, pero la entrada era cara y no teníamos cuerpo de aguantar mucho. Me río yo del movimiento alternativo, quente cobran 14 £ la entrada y te cachean a la entrada... Como premio de consolación había actuación en el pub donde fuimos a tomar algo. Menos es nada.

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