viernes, 26 de abril de 2019

TATUAJE

El Midi d´Ossau, cuando lo "sitiamos".
Después de año y pico, por fin lo he consumado. Me hicieron un regalo por mi cumpleaños, el cumpleaños del 2018, sí. Hartos de escucharme decir que me gustaría hacerme un tatuaje, pero que no sabía el qué y el dónde, aburridos de esperar a que me decidiera por un dibujo concreto en algún punto exacto del cuerpo, me regalaron un sobre con dinero y la misión de hacérmelo de una vez por todas. Como veis, me he tomado mi tiempo y no me he apresurado en la ejecución de la misión.

Boceto elegido.
Pero ya está. Basado en diseños de Paco, experto montañero, aunque no fiel a ninguno de ellos, me he decidido por un perfil de montaña. Creo que me hubiera gustado algo menos elaborado, de trazos más simples, pero alea jacta est. Estoy bastante satisfecha del resultado.
Me lo he hecho en Area 51 Tatto Studio, en la calle Villarías. Me lo recomendó una amiga, y yo os lo recomiendo. El trato es fenomenal, y te aconsejan y asesoran muy bien.


Cuando la gente me advertía del dolor, yo, más chula que nadie, les decía que si me he hecho la depilación eléctrica de las ingles podría soportar lo que fuera. Pero os voy a ser sincera. Es algo más que eso. En la depilación eléctrica imaginaros que es un tic-tic-tic, y que cada pulso es un pequeño latigazo de dolor. En el proceso del tatuaje, la cosa es mas un trrr-trrr-trrr, y el dolor es más continuo y en cada pulso te clavan una cuantas agujas, por lo que también es más intenso. Pero soportable, en cualquier caso. Cuando acaban, te envuelven la zona tatuada, el pie en este caso, en film de cocina, y para casa con una crema cicatrizante e instrucciones de lavado y cuidado.

Vaya susto cuando te quitas el film y ves esto.
Y aquí está el resultado.

Como espero habréis imaginado por la foto que encabeza esta entrada, el monte elegido ha sido el Midi d´Ossau. Me gusta su perfil. No lo he subido nunca, lo rodeamos una vez. Ya tengo una misión en esta vida, je je... Habrá que subirlo.


miércoles, 3 de abril de 2019

VITORIA-GASTEIZ


Hacía tiempo que quería ir a Vitoria de turismo. Las veces que he estado ha sido de fiesta (que no en fiestas) estando en magisterio, no os digo más, por lo que sólo conocía 3 calles, o a funerales de la familia, lo cual no da para mucho.
Por fin conseguimos compaginar calendarios, y Patxi, Txus y yo pusimos rumbo a Gasteiz el viernes a la tarde. Llevábamos un apretado plan que no hemos podido cumplir. Dicen que siempre hay que dejar algo para volver, pero no creo que vuelva, no de fin de semana por lo menos.

Después de dejar las maletas, tuvimos que elegir entre la jornada de puertas abiertas del Parlamento (Jota estaba allí) y el Artium. Elegimos lo segundo. La verdad, a lo mejor hubiera sido mejor idea la primera. Vimos alguna cosa chula, pero ni el edificio en sí, ni las exposiciones tienen nada del otro mundo. Lo más atractivo, la lámpara de la entrada, una pedazo de semiesfera con lágrimas de cristal huecas que se mueve un poco y suena.
Al día siguiente tocaba el casco viejo. Tiene una estructura típica medieval con trazado en forma de almendra. Muchos edificios antiguos y singulares y bastantes palacios renacentistas. También hay una serie de fachadas decoradas diseminadas por la ciudad, aunque la mayoría están en el casco. Y mucho ambiente,  tanto por las noches, como el sábado al mediodía, centrado principalmente en las mismas 3 calles de entonces, eso no parece haber cambiado.


La visita a la catedral vieja me decepcionó un poco. Estuve hace pila de años, cuando realmente la visita hacía honor al lema "Abierta por obras". Ahora las obras casi han acabado, y si no fuera por el paseo de ronda y el paso por el triforio, diría claramente que no merece la pena, no por lo que vale, desde luego.


El Museo Fournier de Naipes y el Museo de Arqueología integran el Bibat. Se encuentra en dos edificios bien integrados, el Palacio de Bendaña, del siglo XVI, y un edificio moderno obra de Mangado. No pensaba que me iba a entretener tanto viendo un museo de cartas, pero se pasa el tiempo volando. El Arqueológico lo vi muy por encima, pero merece una visita. Además, son gratis.



Al día siguiente fuimos a ver las iglesias de Gazeo y de Alaitza, cerca de Agurain. Os recomiendo encarecidamente la visita. Las dos iglesias tienen frescos, unas pinturas impresionantes aunque de muy diferente estilo. La foto que cierra esta entrada es de la iglesia de Alaitza. Sus dibujos son diferentes a lo que había visto hasta ahora, no son frescos al uso ni son las típicas escenas religiosas explicativas que hemos podido ver en otros sitios. Representan escenas civiles, no sé si me explico, y el tipo de trazo y de dibujo es muy original. Curioso, que diría la guía, que repitió esa palabra más de 20 veces durante las explicaciones de las dos visitas. Lo dicho, muy recomendables.


jueves, 7 de marzo de 2019

THELMA Y LOUISE CONDUCEN DE NUEVO


He tenido puente por carnavales. Sólo puente. Nada de Semana Blanca. Este curso el calendario no daba para más. Después de celebrar carnavales en el centro, de hacer, dignamente creo, el ridículo bailando Grease delante de todo el alumnado, Espe y la menda pusimos rumbo a Isaba.


Llegábamos convencidas de que no íbamos a tener mucha nieve. Ha hecho tanto calor por estos lares que nos habíamos hecho a la idea de que ya se habría derretido toda la nieve caída. Cogimos las raquetas porque Espe se empeñó, "en el coche no molestan", pero ella no cogió polainas ni crema de sol, y yo no les puse las rosetas a los palos, tal era nuestro convencimiento sobre la falta de nieve.
Y de eso nada, como ya habréis adivinado viendo las fotos que acompañan esta entrada.
No hemos realizado grandes rutas. Andar con raquetas cuesta más que de normal, y yo estaba mentalmente perezosa y me he visto en baja forma. Pero cada día hemos andado entre 8 y 10 kilómetros, y hemos desnivelado entre 400 y 600 m. Parece poco pero con nieve todo es más trabajoso.


Contienda-camino al Arlas: el primer día repetimos una ruta que ya habíamos hecho con Pedro, aunque aquella vez yo me rilé antes y me paré en una loma mientras ellos seguían adelante. Esta vez me he esforzado un poco por no dejar sola a Espe, pero acabó sucediendo lo mismo, aunque más adelante. No había mucha gente, y la sensación de solemnidad que daba el paisaje absolutamente nevado era sobrecogedora.
Collado de Linza (1936 m.)




Linza-Lapakiza: cuando al día siguiente llegamos al refugio de Linza flipamos. Estaba lleno, petado de coches. Nos encontramos con que había una carrera de musher, algunos con trineos, otros con esquíes... Algunos llevaban 6 perros, otros dos... Era una prueba de velocidad y las razas de perros eran variadas, había más que los típicos huskies. Si por Espe hubiera sido hubiéramos llegado hasta la cima de Lapakiza, pero mi pereza seguía muy presente, y la prudencia hizo el resto. Un pareja que nos encontramos nos dijo que el último tramo por lo menos era para crampones.


Zuriza-aproximación al refugio de Chipeta Alto: y digo aproximación porque no llegamos, esta vez por cuestiones de orientación y tiempo. Tiempo del reloj. Del otro no tuvimos problemas. Habían dado malo por la mañana, pero al final no llovió, y hasta salió el sol a ratos. Pero visto el pronóstico, la víspera decidimos tomárnoslo con calma: nada de despertador, desayuno más tranquilo que lo habitual, algo de compra para cenar... Eran casi las 11:30 cuando empezamos a caminar. Fue una ruta de pon raquetas-quita raquetas continuo. La verdad es que andar sobre los pies mola cuando llevas tiempo andando con las raquetas. Eso sí, a pesar de que estaba perfectamente marcado, era seguir la GR-11, conseguimos salirnos del camino y perdernos un rato. Cosas de la nieve, que oculta senderos y muchas de las marcas.

Bosque de Gamueta: bosque de abetos y hayas, una ruta propicia para una mañanera. Después había que volver a Bilbao. La hicimos circular pero no como indicaban las señales: las expertas montañeras innovamos y conseguimos volver al coche sin pisar la carretera. La ruta mandaba 1,5 km mínimo por ella y conseguimos saltarnos esa parte, que conste que sin querer y tras habernos perdido nuevamente. También tuvimos nuestros ratos de pon raquetas-quita raquetas.


Total, un estupendo finde de desconecte, ejercicio físico y tranquilidad. La pereza mental me la ha sacudido Espe. En parte. La otra parte me la ha sacudido el buen tiempo y la espectacularidad del paisaje. Y el esforzarme por no ser un lastre para Espe. Pero recuperar la forma va a darme más trabajo, tendré que esforzarme si quiero disfrutar en Pirineos este verano. En fin...



domingo, 20 de enero de 2019

ZAMORA


Como ya he dicho, paramos un par de noches en Zamora, más o menos término medio de camino a Bilbao. Un par de noches. Suficiente. Llegamos a eso de las 7 de la tarde del día de Año Nuevo, y nos marchamos el día 3 por la mañana. Suficiente y de sobra. Lo visitable es poco más que un pueblito, y con día y medio se conoce de sobra.


Aquí no nos costó nada encontrar la calle de las tiendas globales. Es casi lo primero que vimos.
La zona de la catedral  y el castillo merece una visita, y las aceñas también, tres ingenios hidráulicos a orillas del Duero muy bien conservados:un batán, mazo para conseguir un paño homogéneo y compacto; mazo o martinete, parte de una ferrería; y molino harinero. Al lado de la catedral está el museo de Baltasar Lobo , un  escultor zamorano que huyó a París en  la Guerra Civil, y en los alrededores del castillo han colocado algunas de sus esculturas. No conocía al tal Baltasar, y me gustó mucho.

Me gustó este trampantojo.

Lo más chocante me han resultado las numerosas (más de 20) iglesias románicas que están repartidas por toda la zona histórica. Parece que están fuera de sitio, y que la ciudad creció esquivándolas. Estaban cerradas casi todas, excepto las que tenían un belén. Una pena.
La arquitectura moderna también está muy presente en el casco histórico, perfectamente encajada, sin estridencias.


De vuelta, aunque alargamos un poco el viaje por el desvío, paramos en la Villa Romana de La Olmeda, visita más que recomendable. Tiene unos mosaicos muy bien conservados y los paneles explicativos son breves y muy claros. Y hacen descuento al profesorado.

domingo, 13 de enero de 2019

OURENSE


Este año he recuperado la tradición de irme por ahí con Iñigo en Nochevieja. Hemos hecho una escapada a Ourense (3 noches) y a Zamora (otras dos noches).


Yo ya había estado en Ourense con Elena, hace tiempo. Me gustó. Y al volver me he ratificado en la opinión. Es una ciudad amable, aunque no recordaba que está bastante en cuesta. De hecho, tiene la única Plaza Mayor con pendiente de España, a lo mejor también de Europa.
Cuando estuve con Elena me compré un vestido en una pequeña tienda cerca de la catedral. La encontré. Hace ilusión que algunos negocios persistan y no sucumban a la globalización. Entré a curiosear, y aunque esta vez no encontré nada, se lo comenté a la dueña. Es más, nos costó 3 o 4 largos paseos encontrar la calle de la tiendas de esas marcas que están en todos los lados.


Una de las joyas que hay que visitar es el claustro de San Francisco, una maravilla de 63 arcos, todos decorados distintos, que ya no pertenece a ninguna iglesia y que dentro de poco será parte de la Biblioteca provincial. Visita guiada, gratis, muy interesante.


Iñigo habrá pedido la cabeza. Pero lo que no ha perdido es el criterio. La entrada a la catedral cuesta 5€. Se negó en redondo a entrar. Bastante dinero le damos ya a la iglesia, te espero fuera. Lo entiendo, a lo mejor deberíamos hacer todos lo mismo, por lo menos mientras no paguen el I.B.I.. Pero dejando aparte consideraciones de ese tipo, la verdad es que merece la pena la visita: tiene un pórtico, el del Paraíso, que no le envidia nada al de la Gloria de Santiago. Es más, aquí se mantiene la policromía original del s. XV,

Para nosotros una de las visitas obligadas en una ciudad es el mercado. El viejo está cerrado. Era enorme (más de 200 puestos) alrededor había numerosos puestos. Sólo quedan unos pocos puestos de verduras, y una panadería. el nuevo está al lado, pero es mucho más pequeño.


Otro de los encantos de Ourense son sus termas. Desde hace unos 15 años Ourense se promueve, no sin cierta polémica, como la capital termal de Galicia. Estudios geológicos estiman en unas 70 las surgencias termales, con un caudal superior a 3 millones de litros diarios, sólo superados por Budapest. Ahí es nada.
Da gusto. A una piscina termal en mitad del casco histórico, de libre acceso, se suman unas cuantas pozas naturales a orillas del Miño, y un par de Balnearios o Spa de pago. Un lujo al alcance de cualquiera. Allí me fui a la tarde, a darme un buen baño caliente cuando en la calle no habría más de 6 grados. Iñigo no quiso ni oír hablar de desnudarse a esa temperatura. Él se lo perdió, fue un gustazo.

Camino de Zamora decidimos dar una vuelta por los Cañones del Sil. Una carretera serpenteante, llena de miradores, muy chula. Pero fue un error. Una panzada de kilómetro por una carreteras de tercera sin señalizar que alargó en dos horas el viaje a Zamora. Menos mal que tengo un buen GPS en el móvil, porque si no todavía estábamos por allí intentando encontrar el camino.