miércoles, 26 de abril de 2017

DE PROCESIÓN

Sinagoga Santa Mª La Blanca, Toledo
Dicen que viajar es enriquecedor. Aunque si lo haces en Semana Santa lo mismo te sale sarpullido si, como es mi caso, no eres muy religioso, porque de las procesiones no te libra ni Cristo. Bueno, ese menos que nadie, a lo mejor no he escogido bien la expresión.
Me lo he tomado con filosofía, y me he dedicado a hacer un estudio de campo. Nada de antropológico, ni sociológico, mi cultura no da para tanto. Sólo reflexiones basadas en la observación del hecho.

Así te reciben en San Juan de los Reyes, Toledo
Yo pensaba que esto de las procesiones era parecido en todos los lugares. Y nada de eso. He apreciado notables diferencias en la manera en que se viven las procesiones en cada ciudad.

De todo se puede hacer negocio...
En Toledo la gente guarda silencio y se las toma muy en serio. En Ciudad Real la gente es más bulliciosa, están comiendo y bebiendo al paso de las procesiones, e incluso cruzan por el medio. No me dio la impresión de que en Toledo permitieran que nadie importunara a la comitiva. En Ciudad Real había niños y niñas en las procesiones, no alguno suelto, que también los había en Toledo, sino "batallones" completos. Y como buenos niños se les veía con otros intereses, no muy devotos, vaya. Algunas hacían pelotas con la cera que iba cayendo de los cirios, otros comían chuches y en medio de todo algunas madres se metían a repartir bocadillos o a reprender al que no se comportara como Dios (o la Iglesia Católica) manda. Alguna hasta ofreció alguna ostia... y no creo que fuera bendecida.


¿A que parecen tricornios?

Siguiendo en Ciudad Real, las procesiones llevan banda de música. No sólo tambores y trompetas tétricas, sino bandas, en uno de los casos municipal (pobres, no sé si será voluntario), en algún otro caso militar, creemos, por la especie de tricornio tuneado que llevaban, que tocan otro tipo de piezas algo más musicadas y que en algún caso recordaban a pasodobles.




En Almagro ya es el delirio. No las procesiones en sí, eso era parecido que en las demás poblaciones, con la salvedad de que son más famosas y estaba a tope de gente. No, el delirio está en eso, en sus gentes, por la calle. Hay que ver cómo se visten para la ocasión. Se pueden ver modelitos que ni en las escaleras del Ayuntamiento en día de boda. Daba igual la edad y la condición de la gente, yo creo que hacen competición a ver quién se pone más hortera. y os juro que un jurado tendría difícil decidir ese premio,
Lo que se mantiene en todas las que hemos visto es la comitiva que sigue a los pasos. Ese toque rancio, sí, más si cabe, de gentes con sus mejores galas, supongo que representantes de las diferentes autoridades civiles de la localidad, mujeres con mantilla y cirios que no sé si representan algo, militares y Guardias Civiles de gala, y alguna que otra autoridad eclesiástica,  sorprendentemente pocas, cuando se supone que estamos ante un hecho religioso.


Mi madre me dijo hace tiempo, a cuenta de mi manifiesta antireligiosidad: respeta y te respetarán. Pero es que se me hace muy difícil... Además, empezaron ellos, hace mucho, no respetando cantidad de cosas. Y donde las dan, las toman. No me sale respetarles. Si por mucha de esa gente fuera las mujeres seguiríamos atadas a la pata de la cama, los gays en algún centro de internamiento, no hablemos ya del derecho al aborto o a la eutanasia. En nuestro caso los católicos siguen constituyendo un poderoso lobby que intenta por todos los medios condicionar nuestra vida .Y no lo pienso solamente yo, también lo dice Nawal el Saadawi: Todas las religiones son represivas. Las principales religiones monoteístas que dominan el mundo son un sistema machista, racista, militar y fanático que oprime particularmente a las mujeres  a los pobres. Ahí lo dejo. Más claro, imposible.

miércoles, 19 de abril de 2017

CIUDAD REAL


Después de Toledo, pusimos rumbo a Ciudad Real.
La primera idea era dormir en Almagro, pueblo más apetecible que la capital, pero era carísmo, ya que entrábamos de lleno en la Semana Santa. Así que hemos pasado dos noches en Ciudad Real capital, aunque allí hemos parado más bien poco.

Para aprovechar el magnífico día con el que amanecimos en Toledo, fuimos a conocer la Tablas de Daimiel, humedal declarado Parque Nacional. Se forma (formaba, más bien) por el desbordamiento de los ríos Cigüela y Guadiana. La sobreexplotación de sus aguas lo llevaron a su práctica extinción. Hoy sobrevive gracias a las aguas del trasvase Tajo-Segura que alimentan algunos arroyos que van a parar al humedal. De hecho, los famosos Ojos del Guadiana, lugar donde se sitúa el nacimiento de dicho río, estaban aquí, pero también han desaparecido, Hoy se sitúa su nacimiento unos kilómetros río abajo.
De cualquier modo, es un sitio especial, a pesar de que la época no es propicia para el avistamiento de muchas aves. Ni la hora, fuimos a pleno mediodía de un caluroso día. Pantalón corto y tirantes, ¡un gustazo! Sólo las golondrinas y los patos campaban a sus anchas.

Ayuntamiento de Ciudad Real
El primer contacto con la capital no fue malo. Nos la habían pintado tan mal, que hasta le encontramos encanto. Para pasar una tarde, cenar dos noches y dar unas vueltas ya da. Encontramos sitios chulos. Con dos excepciones: un reloj de carillón en el que cada media hora aparecen las figuras de el Quijote, Sancho Panza y Cervantes, un horror que un artículo define como artilugio que fascina a los niños y pasma de los turistas, una muy literaria forma de describir semejante despropósito sin mojarte mucho. El Pulitzer le daba yo a ese periodista, qué elegancia, que en el mismo artículo tilda el ayuntamiento de estilo neogótico que recuerda las casas consistoriales de los Países Bajos y que aquí, en La Mancha, gusta poco.  En La Mancha y en Katmandú, supongo, pasando por Euskadi, porque es lo más feo que he visto en mucho tiempo. Y mira que he viajado últimamente... Y si lo vierais iluminado por la noche, con esas cupulillas de un color que pretendía ser morado pasión, inigualable.

Plaza Mayor de Almagro

Al día siguiente le tocó el turno a Almagro, una bonita localidad que particularmente yo hubiera apreciado más si no hubiera estado llena de pendones de las diferentes cofradías en multitud de balcones y fachadas. Pero tiene muchas visitas interesantes. A destacar la Iglesia de San Agustín y el Corral de las Comedias.
También hicimos un poco de turismo por los alrededores, para visitar los castillos Calatrava la vieja y Calatrava la Nueva, sedes de la Orden de Calatrava que en su día se encargó de proteger esta estratégica zona límite entre los territorios árabe y cristiano.

Calatrava La Vieja

Y venga de procesiones, porque en ninguna de las dos localidades hemos librado. En Ciudad Real, fuéramos por donde fuéramos nos tropezábamos con alguna. Supongo que de haber seguido en Toledo hubiera sido lo mismo. Es el inconveniente de viajar en Semana Santa por la piel de toro.

martes, 18 de abril de 2017

TOLEDO


En el afán de conocer todas las capitales españolas, en una corta escapada les ha tocado el turno a Toledo y a Ciudad Real.
Empecemos con Toledo. Llegamos el martes por la noche, y no hicimos más que aposentarnos e ir a cenar. Encontramos un placita muy agradable, y allí estábamos, con una cerveza y unas raciones para picar cuando pasó la primera procesión. Ingenua de mí, siendo martes y tan tarde pensé que iba a librar, pero nada más lejos de la realidad. Para colmo, el camarero nos explicó que al día siguiente, a eso de la una de la madrugada, en el mismo lugar, iba a producirse el encuentro entre dos cofradías, y que era muy emocionante. Ya estaba liada, obviamente ya teníamos plan para la noche siguiente.

Hospital de Tavera: maravilloso doble patio renacentista
Al día siguiente tocaba turismo. Toledo tiene mucho que ver. Si no te organizas bien, corres el riesgo de pasarte el día subiendo y bajando cuestas, lo monumental está situado en un risco. Cervantes lo tildó de "peñascosa pesadumbre, Gloria de España y Luz de sus ciudades". El resto no sé, pero lo de peñascoso no es metafórico, os lo puedo asegurar. Musulmanes, judíos y cristianos la han habitado, y eso se nota en su patrimonio. Hemos visitado sinagogas, antiguas mezquitas e iglesias. En todas intentan vender Toledo como la ciudad de las tres culturas, como si la convivencia entre las diferentes religiones hubiera sido pacífica y armoniosa. Explorando el origen de la expresión noche toledana no encontramos pruebas de mucha armonía. Y sería el único sitio, hasta donde yo sé normalmente el que llegaba arrasaba con todo lo anterior. Según un guía al que oímos en una sinagoga con pinta de mezquita, los judíos no habían cambiado nada en ella porque visto desde Toledo La Meca y Jerusalem están en la misma dirección, y el templo les venía al pelo tal y como estaba. Si no, de qué.

Lo dicho. Mucho templo, mucho Greco y mucho callejeo. Espe y yo no entramos a la catedral. No nos parecía que lo que hubiera que ver valiera realmente los 10 € que costaba la entrada.  Eva entró, pero puso una queja por el precio en la que hacía constar que esperaba que la recaudación les ayudara a pagar el IBI. Bien por Eva, deberíamos aprender de ella.

También hay espacio para cosas más modernas. La escultora Cristina Iglesias ha realizado una intervención mezclando piedra y metal con agua, uniendo tres puntos de la ciudad a través de su instalación. Uno de ellos queda un poco fuera de la muralla, y no fuimos. Otro estaba en el Convento de Santa Clara, y no estaba abierto, a lo mejor las monjas estaban muy atareadas con esto de la Semana Santa. El otro está en la plaza del Ayuntamiento, al aire libre, menos mal, y lo pudimos ver. A pesar de que no está muy cuidado, el reflejo del agua da una perspectiva diferente de los monumentos que la rodean. Una pena no haber visto el resto para tener una visión del conjunto.

Cada media hora el agua llena la instalación.

Y sí, después de un fructífero y agotador día, después de cenar en El Internacional, librería-tasca muy recomendable, fuimos al encuentro, que no resultó tal, porque nadie se encontró con nadie. O no nos lo explicaron bien o lo entendimos mal, con lo que asistimos a otra procesión normal pero con mucho más público que el día anterior. Mejor así, nos marchamos enseguida.

sábado, 8 de abril de 2017

NO SOY MUJER DE PALABRA

Snow Lake (4877 m). Por aquí pasaremos.
Alea jacta est! No hay vuelta atrás. Acabo de comprar un billete a Islamabad. Suena a cuento de Las Mil y una Noches, pero mi aventura será más real. Vuelvo a esas montañotas, vuelvo a hacer un supertrekking. Y no en alfombra mágica precisamente.


Decía que no soy mujer de palabra. No sé si lo recordáis, yo perfectamente, pero volví de Nepal al grito de nunca más, y quién me mandó. Después de eso, hice una alta ruta por Alpes, y subí al Monte Perdido, por citar lo más gordo. Y para este verano un amigo me ha tentado para volver no al Himalaya, sino al Karakorum, otra cordillera cercana, y no dudé ni dos días en decirle que sí. Hasta ahí llega mi palabra. Y menos mal, porque de lo contrario mi vida sería mucho más aburrida.

Así que a mediados de julio iré a Pakistán, circunstancia (la de necesitar pasaporte), por cierto, que ha motivado la última entrada. La idea es hacer la ruta Biafo-Hispar, una ruta de algo más de 100 km. que discurre por dos glaciares que dan nombre a la ruta y que conecta los reinos de Hunza y Baltistan. La diferencia respecto a los recorridos que hice en Nepal es que aquí no hay ninguna infraestructura, hay que acarrearlo todo para unos 14 días. Así que iremos con una organización que provee guías, porteadores y cocineros.

Una cosa: si alguien se encuentra con mi madre, no le comentéis nada, todavía no he decidido si le diré o no la verdad. Me siento como cuando era adolescente y tenía que hacer las cosas a escondidas de mis viejos. La diferencia radica en que ahora los motivos son menos egoístas, ahora no lo hago por mí, lo hago por ella. Lo dicho, guardarme el secreto, porfa...

miércoles, 5 de abril de 2017

GASOLINO


Hoy toca una de historia, una entrada breve y nostálgica.
Circunstancias de la vida me han llevado a renovar el pasaporte en Portugalete. Como no controlo mucho la circulación allí, decidí aparcar en Getxo y cruzar la Ría. Camino del Puente Colgante, ví el gasolino, y me animé a cogerlo. Me retrotraje a los tiempos en que también había bote en Deusto, y eran muchos los que lo cogían para ir a Basurto o a San Mames. Hoy sólo quedan los botes de Erandio y Portugalete, pero en su día hubo hasta 12 embarcaderos por donde cruzar la ría.
La desindustrialización, y la construcción de diferentes puentes (La Salve en 1972, Rontegi en el 83, y Euskalduna más recientemente) abocó a estos botes a la casi total desaparición. Según algunos, la puntilla se la puso el metro.
He investigado un poco en su historia. Ya a finales del XVIII los boteros, entonces a remo, transportaban hasta casi medio millón de pasajeros al año. La falta de puentes para cruzar de una margen a otra hacía de estos botes un medio imprescindible. Hoy los llamamos gasolinos porque los primeros a motor olían mucho a gasolina. El auge de este servicio tuvo lugar en los gloriosos años de Altos Hornos y La Naval, llegando a transportar hasta 18000 personas al día. Hoy, a duras penas llegan a los 250 entre Erandio y Portugalete.
Me ha sorprendido el dato de que fuera en 1975 cuando instalaron las cabinas que protegen a los conductores de los elementos. Supongo que antes de eso no había manera de reivindicar derechos laborales.
Disfruté del corto viaje. Fue como un billete de ida al pasado, a la nostalgia de otros tiempos que no añoro, pero que se recuerdan con cariño.