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domingo, 23 de marzo de 2025

CHILE: IMPRESIÓN GENERAL


Casi dos meses desde esa foto

Me ha encantado Chile. Es un país diverso, geográfica, climatológica y paisajisticamente hablando. Sus gentes me han parecido amables, atentas, acogedoras. Como me dijo un francés afincado en Puerto Varas hará 20 años, las gentes de Chile te ayudan sin esperar nada a cambio. Y creo que es cierto. 
Son gente tranquila,  silenciosa, pacientes y bastante tolerantes. Apenas he oído pitar, por ejemplo, y si lo hacen es por una buena razón, no porque te demores en un semáforo. No se mosquean si se cruzan los perros ya sea en la carretera o en las aceras, incluso vi uno tumbado en el felpudo de un hotel elegante, y el portero no se inmutó. Como si estuviera en el felpudo del hotel Carlton, para que os hagáis una idea. Para rato iba a pasar eso en lo nuestro. 
Me ha dado la impresión de que son muy religiosos y, a pesar de que tienen derecho al aborto en ciertos supuestos y están reconocidos los matrimonios entre personas del mismo sexo, me da que muy tradicionales. 

Mujer mapuche s XVIII-XIX

Se tienen por muy bebedores, pero yo no he visto mucha gente borracha, y menos de esa manera que solemos ver en los latinos en Bilbao, hasta morir.

Me ha llamado la atención la política antitabaco. Ya lo comenté cuando no se permitía fumar en determinados parques naturales. Pero incluso en el desierto, donde no hay nada que se pueda quemar, también hay restricciones. 


En el tema de los alérgenos y de las restricciones alimentarias, me ha parecido que está a años luz de lo nuestro. En todos los sitios se pregunta por las restricciones alimentarias, no esperan a que lo tenga que decir la persona implicada, y en todas las cartas aparecen los alérgenos, cosa que allí se ha empezado hace bien poco. En cuanto a las etiquetas de los alimentos, nada de semáforos de colorines: advertencias bien grandes de "contiene mucho azúcar/grasa/sal", "alto en calorías"...
Me he encontrado con bastante gente con apellidos euskaldunes. La mayoría bisnietos de emigrantes, pocos tenían que ver con la guerra civil. Hay un aldea llamada Ustaritz, un pueblo llamado Gorbea y una villa llamada Dancharinea. Que yo haya visto.

Formación basáltica

Volviendo al tema de la bebida, en las fiestas no se vende, en los puestos callejeros tampoco. No se puede beber en parques ni espacios públicos. En ciertos locales, sólo si comes. De hecho, en un sitio, una terraza al aire libre con unas vistas maravillosas, me abrieron la birra y luego se la llevaron porque no iba a comer. Y en algún otro me han servido la birra, pero la he tenido que pagar en efectivo. Y está etiquetada casi al nivel del tabaco, con unas advertencias sobre los peligros de la ingesta. Aunque sin fotos macabras.

En cuanto a la conducción, no me he tenido que hacer chilena, como me tuve que hacer albanesa, croata o italiana (en orden de lo más horroroso que he visto a lo menos) porque conducen con tranquilidad y respetando las normas, excepto las de velocidad. Esas se las pasan por el forro. Pero paran a distancia en los pasos de cebra. Saliendo de las grandes ciudades, no hay muchas rotondas, y tienen unos cruces bien peligrosos. Si vas sin copiloto te descoyuntas si quieres ver.

Iglesia de Chiloé

Os va a parecer extraño, pero otro tema es el papel higiénico. Sí. Por dos motivos. Uno, porque entre las características de los alojamientos, se menciona expresamente que TIENE papel higiénico. Eso no lo había visto nunca. Y dos, es una mierda de papel. No voy a dar detalles, pero da igual cuantos kilómetros cojas. Y no se puede echar a la taza. No sé si tienen problemas de alcantarillado o de depuradoras o de ausencia de ellas más bien. 

En cuestión de precios, me ha parecido similar a Bilbao. Menos el alcohol, que es más caro, y la gasolina, que es algo más barata. Para un país que tiene como sueldo mínimo 500€, diría que a los propios les tiene que resultar caro.

Isla de Aucar

En las tiendas y supermercados no dan bolsas de plástico. Nada de cobrarlas, directamente no las dan. Si necesitas algo, te dan una caja de cartón de las que les llegan a ellos con productos. 

Leí que son la nación con más tasa de obesidad de América del Sur. Y realmente me ha llamado la atención, son gorditos. No he visto muchos obesos, pero no hay mucho flaco. Y es que creo que se alimentan fatal. Una de sus especialidades son los completos, que no son otra cosa que perritos calientes, a los que les añaden todo tipo de guarradas. Eso sí, llama la atención que en todos los sitios a los consabidos ketchup y mostaza se les añade salsa de palta (aguacate). Siempre hay 3 botes para que te sirvas. A lo mejor así piensan que es más sano. Las empanadas también están a la orden del día, y comen mogollón de pan. 

A pesar de que he andado con mucha tranquilidad y no he tenido ninguna sensación de inseguridad, hay mogollón comercios que atienden desde detrás de unas rejas o tienen guarda de seguridad, sobre todo en Santiago, y en la autopista muchos de los peajes también están blindados, apenas pueden sacar el brazo por el hueco que les dejan para poder cobrar. Una chica en un hostel lo primero que me preguntó cuando le dije que había estado en Santiago: ¿y te han atracado? Flipé. Pero sí que deben de haber cambiado las cosas en la capital, sobre todo desde la pandemia, porque un bar emblemático, La Piojera, ubicado cerca del Mercado Central, se está planteando trasladarse a otro barrio porque el ambiente de la zona, y por lo tanto la clientela, ha cambiado.  

Otra cosa que me ha llamado la atención, ya lo he ido comentando, es lo de pagar por la naturaleza, ya sea pública o privada. Si es pública por motivos obvios, y en el segundo caso me flipa que los espacios naturales, algunos bien extensos, puedan ser privados. Cuando estuve en New Zealand todo estaba preparado para ir a tu bola. Aquí, en cambio, para pagar y para hacer tours con alguien.


Las autopistas son más como autovías. Aunque son de pago, hay paradas de bus, aunque allí no creo que hay paradas de bus en las autovías; a ratos hay carteles que te advierten de que en lo siguientes x km puede haber personas; y hay vendedores en el arcén, normalmente patatas, fruta... De hecho, la gente vende cosas en todos los sitios. Ya lo comenté en la entrada sobre Santiago. El top de lo que he visto es personas vendiendo agua y chucherías en las colas de semáforos intermitentes por obras en carreteras. Y los cortes están en los sitios más insospechados. Da igual, siempre hay alguien vendiendoVive principalmente de la exportación de minerales, sobre todo cobre y molibdeno, y de la cría de salmones, además del negocio maderero. Pero en cuanto a los salmones está en el punto de mira sanitario por exceso de uso de antibióticos, alguno de ellos nocivo para el ser humano por lo que el negocio peligra. 

Y no me he acostumbrado ni al picante ni al cilantro. Y eso que en todos los sitios antes de empezar a comer te sacan pebre, que es un aperitivo de tomate, cilantro y picante, más o menos picado o triturado, y cada vez he probado un poco. Lo he intentado, pero no ha podido ser.

Mina de azufre abandonada

Escribo esto camino de Perú. Nuevas vivencias y experiencias me esperan. También unas amigas. Y el picante y el cilantro, me temo. 






sábado, 22 de marzo de 2025

SAN PEDRO DE ATACAMA II


Lo dicho. Hice unas  cuantas excursiones. Todas con agencia. Yo contraté todas (menos una, la del Cerro Toco) con una agencia de Internet, pero luego me han ido colocando con diversas agencias que tiene oficina real en San Pedro. Y luego éstas te recolocan en otra si les conviene. El funcionamiento es similar en todas: la víspera crean un grupo de guatxap para darte las instrucciones de recogida del día siguiente, ya que normalmente te pasan a buscar a tu alojamiento, e indicaciones de calzado, ropa y demás dependiendo de la salida que sea. Todas mandan llevar una exagerada cantidad de agua. Vale, hace calor, y como algunas salidas suben hasta más de 4000 m de altitud, les parecerá que bebiendo y meando te va a dar menos mal de altura. Digo yo. No llevé la cantidad que dicen, y he bebido todavía menos de lo que he llevado. 

Como esto es Chile, el único problema es intentar no ponerte nerviosa si a las 8 de la tarde-noche todavía nadie se ha puesto en contacto contigo. 

Vamos con las salidas, en orden cronológico. 

VALLE DE LA LUNA: le llaman así por el parecido a los cráteres de la luna.

La verdad es que es un paisaje fascinante. También era la primera toma de contacto con la zona, pero así y todo. Se ven formaciones rocosas modeladas por la erosión, mantos de sal, y montones de cristales salinos que brillan con el sol. Creo que merece mucho la pena. Hay dunas. Algunas inmensas. Pero la arena no viene de la erosión de las propias montañas de la Cordillera de la Sal donde se encuentra, sino que viene de otras cordilleras aledañas empujadas por el viento. Hay restos de antiguas minas de sal. Cuando acabas, te llevan a un mirador a ver la puesta de sol. Miríadas de personas teléfono en ristre para sacar fotos. Y no fue nada espectacular. Lo más bonito, ver cambiar el color de las montañas, bueno, volcanes, que estaban a la espalda de la gente.

CERRO TOCO: ésta no está entre las salidas típicas. Vi que una agencia ofrecía salidas más de montaña y me puse a trastear en Internet hasta que di con una que lo hacía. Le dije las fecha que tenía disponibles y me dijo que

tenía un hueco el tercer día que estaba en San Pedro. Lo razonable hubiera sido hacer primero algún salida de las que te suben a más de 4000 m, pero la cosa fue como fue. Así que allí me fui, a una salida que te sube en coche hasta 5150 m. de golpe, así, sin aclimatar. Según me bajé del coche tuve una sensación de mareo que me hacía moverme más lento que un oso perezoso, sobre todo a la hora de mirar a los lados o hacer una foto. Son menos de dos horas de subida, muy tendida y por buen sendero, para llegar a los 5604 m con los que rompí mi techo. Porque aunque le llamen Cerro, no deja de ser una señora montaña. Causalidad estaba leyendo un libro de Iñaki Ochoa de Olza, y cada vez que respiraba me acordaba de las descripciones del sufrimiento, del agotamiento, también de la épica del montañismo... bueno, qué pasa, para mí era mucho lo que estaba haciendo. Sería la hipoxia. Me encantó. No sólo por la emoción de la subida y del hito que suponía para mí. Estos paisajes son alucinantes y las vistas desde arriba abarcan la inmensidad de desierto que es esta zona. 

RUTA DE LOS SALARES: fue una ruta panorámica, esto es, íbamos en coche y parábamos en determinados puntos a ver y hacer fotos. Sea porque el guía

no era muy dado a dar muchas explicaciones o porque tampoco dana para mucho, me pareció la más prescindible de todas las rutas que hice. Vimos el humedal del río Quepiaco, donde hay flamencos, una zona de pilares rocosos solitarios que afloran sobre el terreno, el Salar de Quisquiro, a más de 4000 m de altitud, y el Salar de Aguas Calientes, uno de ellos, donde se apreciaban los diferentes colores que adquiere el terreno y el agua. Y bastantes vicuñas y llamas. Eso salvó un poco la salida.

PIEDRAS ROJAS Y LAGUNAS ALTIPLÁNICAS: aquí fuimos primero a la

Laguna Chaxa, una laguna donde había mogollón de flamencos.  De hecho, es parte del Parque Nacional de los Flamencos. Por algo se llama así. Fue todo un espectáculo. Después, nos dirigimos al Salar de Aguas Calientes 3, o laguna de las Piedras Rojas, llamada así por un motivo obvio. Y a otras 3 lagunas más,  todas por encima de los 4000 m. Al volver, paramos en un cartel que indica el punto exacto por donde pasa el Trópico de Capricornio. 

VALLE DEL ARCO IRIS: valle llamado así por los colores de sus rocas. En realidad, la roca es todo el rato la misma, lo que sucede es que superficialmente cada zona reaccionó de diferente forma al calor según fuera la composición de sus minerales. El calor provino del agua calentada por fenómeno volcánicos hace una cantidad de años de las que se cuentan por millones. Hay una zona que llaman la cascada seca, donde se "ve"el agua, es increíble. Pasamos por Yerba Buena, un lugar por el que en su día pasaban las caravanas de indígenas que iban desde el altiplano argentino o boliviano hasta el Pacífico. Posee uno de los grupos de petroglifos más importantes de la región. Fue una salida muy instructiva. 

GÉISERES DEL TATIO: llamados en realidad del Tatio Mallku, o anciano lloroso por la forma de una de las laderas que lo rodea, que tiene forma de una persona tumbada (se distingue bien la forma de lo que sería la cara) y por la que cae agua en el deshielo. A los géiseres te llevan supertemprano,

porque se supone que es al amanecer cuando mejor se ven las fumarolas y todo el vapor que se desprende de ellos. Están a más de 4200 m de altitud, por lo que os podéis imaginar el frío que hace. Menso 3 grados  cuando llegamos. Llevaba puesta casi toda la ropa que tenía: 4 nikis de manga larga, 2 pantalones, una chaqueta tecnica, 1 chubasquero con forro y 2 pares de calcetines y las botas de monte. Además, el buff puesto como pasamontañas, que mi sobri pequeño me enseñó cómo se hace, y las capuchas de la chaqueta y el chubasquero. El plumas fino y el gorro de monte no, porque los perdí. Entre lo que me olvido, y lo que pierdo, me está quedando una maleta bien ligera. La verdad es que no pasé frío, un poco en los pies porque no se camina mucho, y estar parada a esas temperaturas es lo que tiene. Pero el espectáculo es
El manojo era perejil,
no cilantro,menos mal

impresionante. Más tarde, ya cuando calentaba un poco el sol, nos dieron de desayunar y nos dirigimos a Machuca, pueblo que vivía del pastoreo de llamas pero que cada vez esta más dedicado al turismo. Cuenta con la iglesia más antigua de Chile y los tejados son de paja. El pueblo está muy arreglado, tenía unas buenas instalaciones deportivas, y la mayoría de las casas tenían un depósito de agua enel tejado. Probé carne de llama en una brocheta que estaba riquísima. 

No es nieve, es sal lo que se ve más cerca

LAGUNA BALTINACHE: en realidad es un conjunto de 7 lagunas, con unos colores turquesas flipante, una agua transparente donde las haya y una saturación de sal brutal. La gracia del tour está en que te dejan bañarte en

una de ellas, en la más grande. Nunca había experimentado esa sensación de flotar aunque te empeñes en que no. Es alucinante. He jugado como una niña pequeña. Menos mal que te advierten de que no metas la cabeza, no sé qué te pasaria si te entrara ese agua en los ojos. El baño ha estado prohibido el último año. La cantidad de crema solar, maquillajes y demás que desprenden las miles de personas que pasan por allí degradó el agua al punto de que se volvió turbia. El descanso, y las abundantes lluvias de este año, han recuperado las lagunas y eso ha llevado a las autoridades a permitir de nuevo el baño. Pero bajo un estricto control. Veinte minutos por grupo. Y hay un propio controlando, además de tu guía. 

Volcán Licancabur, montaña de aquí 

Estuve 9 días en San Pedro de Atacama.  El primero no hice nada más que descansar después del largo viaje (bus nocturno más vuelo) y hacer la colada. Durante los demás, una salida al día. Tranquilidad. Me ha resultado un pueblo muy agradable, y por fin un sitio donde hay bares. Quitando Santiago, no sé si he visto esto en ningún sitio más. Sitios donde dan de comer y puedes sólo beber, sí. Siempre como pidiendo permiso. Pero lo que se dice bares, no. Y sean bares o restaurantes, es costumbre que tengan música en vivo, sea un cantautor, música tradicional o grupito de rock. Y a mí con eso ya me ganan.

Se puede hacer lo mismo que he hecho yo en menos tiempo, ya que se pueden hacer dos salidas el mismo día, una por la mañana y otra por la tarde. Es cuestión de organizarse y de prioridades. La mía fue tomarme las cosas con calma, que en breve me juntaré con Eva, Concha y Rakel en Lima para empezar la vorágine del viaje por Perú. 

¿Veis a Trump en el "trono?"

Dato tonto del día, que la gente que ha caminado conmigo por Piris lo entenderá en lo que vale: el pantalón corto verde se queda en Chile. Ni me lo olvido, ni lo he perdido. El pobre ya ha dado su vida por mí y mis caminatas. Descanse en paz.


SAN PEDRO DE ATACAMA I


Lo que mi guía llama Norte Grande abarca 4 regiones, de las cuales yo sólo visité una pequeña parte de una de ellas: San Pedro de Atacama y sus alrededores, parte de la II región, la de Antofagasta.

El Norte Grande hace frontera con Perú,  Bolivia y Argentina. La zona donde yo anduve tiene frontera con los dos últimos. Chile, Bolivia y Argentina comparten el altiplano andino, una cuenca entre montañas delimitada por los Andes y que tiene una altitud promedio de 3700 m. Aquí lo llaman puna. No sé en los demás países, pero aquí es un desierto que pasa por ser uno de los más áridos del mundo. No, no es el más. Pero casi.

El Castillo de Acher Atacameño.

Esta zona no fue Chile hasta después de la Guerra del Pacífico (1879-1884) en la que se enfrentaron Chile contra Perú y Bolivia, que eran aliados. Ganó Chile, y Bolivia se quedó sin costa (tenía acceso por una franja en esta zona) y Perú sin una buena parte de su territorio en el sur. De hecho, Chile desde entonces es un tercio más grande, que se dice pronto.

San Pedro de Atacama es un oasis de adobe, pintado de blanco en su  centro histórico, y con puertas y ventanas azules. Antes, el azul significaba que allí vivía un jesuita. No los quieren mucho por aquí, parece ser que se dedicaron a evangelizar de una manera brutal. Ahora el azul es un distintivo decorativo. 

Bandera de los Lican Antai

Vive del turismo, y de las minas de cuarzo y cobre, aunque también también las hay de litio,  y tienen algún que otro problema ambiental con tanta mina. Cerca están las mayores salinas del país, que ya se explotaban desde tiempos inmemoriales los ancestrales habitantes atacameños, llamados lican antai en su lengua nativa, el kunza. Literalmente quiere decir gente de aquí

El Salar se Atacama es el 3° más grande del mundo,  detras del de Uyuni y otro de Argentina o Namibia, los ranking no se ponen de acuerdo. La sal de esta zona se explotó y se comercializó durante décadas. Pero no tiene yodo, y esto provocaba problemas renales y de cognición, estas últimas muy patentes en algunas zonas. Se prohibió su uso y eso causó una gran crisis económica. No me quedó claro pata qué se usa la sal que extraen todavía en algunos sitios. La yodarán artificialmente, se me ocurre.

Me establecí en San Pedro para una semana larga. Al salir de la zona de costa me quedaban 9 días antes de volar a Lima, y decidí pasarlos todos allí. Quería tener tiempo suficiente por si me animaba a hacer un tour de 4 días por el Salar de Uyuni, en Bolivia, pero a nada de San Pedro. El alojamiento no estaba mal, aunque la habitación que me tocó era un poco cutre. Pero no tener que hacer-deshacer la maleta en ese tiempo y la piscinita que tenía compensaba con creces la precariedad de la habitación. 

La llegada a San Pedro fue un poco shock. Todo el mundo te entra, ya sea para venderte excursiones,  bares o restaurantes. Casi todas las lonjas son agencias de turismo. En todos los sitios se ofrecen casi los mismos tours, entre ellos el del Salar de Uyuni. Tener que elegir, decidir con quién lo hacía, imaginarme a mí misma en un grupo yendo a esos lugares tan fantásticos pero donde la gente sólo va a querer hacerse LA foto... acompañado con que en Bolivia las cosas no estaban bien, había escasez de gasolina, por no decir que no la había en absoluto, en la frontera sólo dejaban pasar a los que tuvieran la excursión contratada con no sé qué antelación, un exceso de lluvia hacía que fuera necesarias botas de goma por encima de las rodillas para visitar el Salar... todo ello me llevó a desistir de la idea. No sé si habré hecho bien, no sé si tendré otra oportunidad de ver el famoso Salar. Un artículo que ha sacado El País está misma semana, qué cabrones, con unas fotos impresionantes, me dejó con la sensación de que a lo mejor me he equivocado. Qué le vamos a hacer. Apechugar.

Ese lago está en Bolivia 

Total, que tenía mucho tiempo y que me dediqué a explorar la zona con tranquilidad,  que hay mucho que ver y hacer. Eso sí, todo en tour organizado. Que no han estado mal, porque dependiendo del guía que te tocara te explican muchas cosas: biología, geología, historia... Y dependiendo del horario te dan de desayunar, te ponen el almuerzo, te dan un piscolabis... y con bastante nivel.

Uno de las salidas top de la zona es una salida astronómica, para ver los cielos, que aquí son una pasado. 300 días al año sin nubes, 2% de humedad en el aire, casi nada de contaminación lumínica, 20 mm de lluvia al año y una buena altitud. Es por eso que hay muchos observatorios internacionales en la zona.

Yo no lo hice. Justo tocaba luna llena, y eso no es bueno para ver estrellas. Coincidí con el eclipse, que aquí fue total, así que me levanté ente las 3:30-4:45 de la madrugada para verlo, y,  aprovechando que la luz de la luna estaba amortiguada, vi montón de estrellas entre las que sólo reconocí una muy pequeña parte. Me hubiera gustado aprender sobre las estrellas del hemisferio sur.

Una particularidad de esta zona es que esos 20 mm de lluvia que caen en el año lo hacen en una época que llaman "invierno boliviano". Y no sé por qué, porque no es invierno (suele ser en marzo, o sea, verano aquí) ni viene de Bolivia, sino del Amazonas brasileño. Pero le llaman así. Este año ha sido especial, ha llovido casi 50 mm en pocos días y es por eso que se ven las montañas nevadas. En principio no tenía que haber aguantado tanto la nieve, pero es que ha nevado mucho en las alturas. 

Y por fin he visto muchos animalitos. Por aquí campan a sus anchas guanacos y vicuñas (camélidos ambos), flamencos en las lagunas, y zorrillos y vizcachas (una especie de roedor parecido al conejo), además de aves, que es lo más que había visto hasta el momento. También hay burros salvajes. Los debían de utilizar en la minería pero cuando se descubrieron filones más cerca de Calama, ciudad mejor comunicada, y se trasladaron las explotaciones allí, los abandonaron. No sé, parece que en Chile hay tendencia a abandonar animales. Se adaptaron al medio y se hicieron salvajes. Suena fuerte, la palabra silvestre me parece que define mejor esto.  Llamas también hay, pero son domésticas. 

Una de las cosas que he aprendido es que decir imperio inca o los incas es una incorrección histórica. Inca era la palabra que usaban para denominar al rey. El imperio o la civilización debería llamarse Tahuantinsuyo. Aunque mucho más fácil inca, y ya nadie pretende cambiarlo. 

Me encantó la zorra preñada.

Muchos de los avances que se les atribuyen a los incas fueron en realidad tomados de los Tiwanaku, o tiguanacos que dicen aquí, una cultura preincaica de esta zona. Se supone que suyos son los sistemas de agricultura en terrazas, la cerámica avanzada y alguna cosa más que no recuerdo.  Hay en Bolivia una ciudad,  antiguo centro ceremonial de esta cultura (Tiahuanaco o Tiwanaku), una joya arquitectónica cuya visita la ponen a la par de Machu Pichu. 

Geiseres del Tatio

Cuando llegué, ya desde el avión, sólo se veía desierto y algún que otro pequeño oasis de verdor. Siempre me ha costado entrar en estos paisajes desolados, áridos, torridos, viniendo como venía de bosques frondosos, húmedos, cálidos. Pero he de reconocer que me ha atrapado. Los 9 días que pasé aquí, conociendo las diferentes facetas y peculiaridades de la zona han sido muy satisfactorios. 

Reflexión personal del dia: miró atras, y me doy cuenta de que aquella emoción que sentí en Rapa Nui, que me pareció que iba a ser lo más, ha quedado desdibujada por todo lo que he vivido después. No sé si elegí bien el orden del viaje. No sé si hay un buen orden para que los recuerdos se vayan fijando de menos a más. Supongo que es imposible. Lo que sí sé es que me iré de aquí con una buena cantidad de vivencias, experiencias y recuerdos memorables.


miércoles, 12 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA II

Salto Huilo-Huilo, con poca agua

Hay mogollón para caminar por estas zonas. Harto para caminar, que dicen aquí. Algunos dicen harto, otros dicen jarto. Pero nunca mucho ni muy.

Había que elegir. Ya no tenía tantos días y no podía permitirme perder mucho tiempo. Tenía que sacar chispas al tiempo disponible. La lluvia hizo acto de presencia, así que ni siquiera pude hacer todas las rutas que tenía en mente.

Fui hasta Puente Fuy para caminar por la Reserva Biológica del Huilo Huilo. Huilo Huilo significa grieta profunda en mapugundun, idioma de los mapuches. El sitio es una pasada, pero es una reserva de gestión privada, cuya propietaria es una fundación que cualquiera sabe de dónde viene, y tienen montado un fantástico negocio. La Reserva es bastante extensa, por lo que la tienen dividida en portales. Cada portal tiene su entrada, y hay que pagar por cada una, aunque te ofrecen diferentes packs. Lo dicho, un auténtico negocio, habida cuenta de que es de los sitios más visitados de la zona. Pero hay que reconocer que merece la pena. Iba a poner que lo vale, pero no me parece que sea la expresión correcta. Yo elegí el portal Huilo Huilo, que te da la opción de hacer 3 senderos, y dos son una delicia. El tercero, el sendero botánico, si ya has estado en un bosque húmedo templado (valdiviano) te lo puedes saltar. Intenté que me explicaran qué portal merecía más la pena si sólo ibas a hacer uno, tanto por mail como en persona, pero mira que me están pareciendo majos los chilenos, amables y atentos, pues el personal del Huilo Huilo no me pareció especialmente comunicativo. Más bien secos y parcos. Así que elegí el más exigente físicamente porque habría menos gente. Ya veis qué criterio. Pero me repito, merece mucho la pena.

Santuario del Cañi

En Villarica el top es el Parque Nacional de Villarica, presidido por el Volcán homónimo. Tenía elegidas un par de rutas posibles, pero el tiempo tampoco acompañó, así que al final hice una, pero fuera del parque. Cuando hice la W de las Torres del Paine una pareja de chilenos con la que fui coincidiendo de refugio en refugio me recomendó el Santuario del Cañi. También venía en la guía, así que allí que me fui. Un acierto absoluto. Mi primer bosque de araucarias. Son unos árboles prehistóricos, ya debían de existir en tiempos de los dinosaurios y viven mogollón, milenios dicen por aquí. Pero también pasas por un bosque de coihues, otro tipo de hayas diferentes a las lengas, que alcanzan un tamaño descomunal, y también viven mucho. Además, hay lagunillas donde debería de haber habido patos (hay jarto patos, me dijeron no vi ni uno) y subes a un mirador donde se ven 3 de los volcanes de la zona. Un día mágico. Y también me hicieron mi primer descuento por vieja, que esto también había que pagar, que también es privado. Donado a un grupo de guías de la zona ni idea de por quién. Pondría esta ruta en una de las top de todo lo que he hecho. 

En el Parque Nacional de Villarica no hice nada, porque pagar 13,5 € por aprovechar el medio día que me quedaba sin lluvia para hacer alguna caminata pendiente del tiempo (el meteorológico y el del reloj) no me pareció. 

En Melipeuco hice una ruta por el Parque Nacional de Conguillío, y otra por la Reserva Natural de la China Muerta. Lo de China debe venir porque a alguien le pareció que las indígenas tenía los ojos rasgados, y lo de Muerta... ni idea de cómo murió la interfecta. Porque igual esta sí era realmente interfecta.

La de la China Muerta, a priori, tenía muy buena pinta. Subí hasta un mirador y la ruta continuaba, pero en la otra vertiente había mucha niebla, mogollón de viento superfrio, y como soy de naturaleza prudente me di la vuelta. Pero el camino hasta allí (22 km-1h) entre bosques flipantes y la foto del carancho ya hizo que mereciera la pena la salida.

La ruta top del Conguillío es la de Sierra Nevada. Un buen sendero te lleva por un bosque mixto de coihues y araucarias hasta un terreno más volcánico hasta un mirador desde donde se contempla el Volcán Llaima y el lago Conguillío. La vista no está mal, pero lo realmente imponente es el camino. Y lo que se ve de la sierra si miras en la otra dirección al mirador.

Me dio mucha pena dejar el monte justo cuando empezaba a cambiar de color de los bosques. El otoño se empezaba a notar, y ver todas esas hayas, que se ponen de un rojo rabioso, hubiera sido estupendo. Pero todo no puede ser.


La zona de costa es abrupta. Puerto como tal sólo lo hay en Bahía Mansa,  en las demás comunidades hay barquitas que salen cuando sube la marea, si no están varadas en la playa. Yo llegué aquí porque en la guía hablan de Caleta Cóndor como el destino más asombroso de Chile. No he llegado a verla, pero he visto otras playas y caletas, entre ellas la de Tril Tril, guapísima, y me he quedado muy conforme. Una pena el vientillo fresco que soplaba con ganas cerca de la orilla, y la bravura del mar. No me he podido bañar a gusto. Pero he pasado unos estupendos días de playa. Que era de lo que se trataba. Aunque reconozco que me he aburrido un poco. No se rellenan los días igual que caminando por los montes, o por las ciudades. Estar sola en la playa, sobre todo si no te puedes bañar a gusto y a menudo, es más bien aburrido. Ni la compañía de Iñaki Ochoa de Olza ha sido suficiente. 

Caleta Manzano


martes, 11 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA I

Tres de los volcanes

Lo que la guía llama Sur Chico comprende las regiones de la Araucanía , la de Los Lagos y la de Los Ríos, y encierra ocho parques nacionales, muchos volcanes e innumerables zonas de diferente grado de protección: reservas biológicas, reservas naturales, parques naturales y santuarios (aquí es un tipo de catalagación ambiental), vamos, un paraíso ecológico-ambiental. Aunque uno de sus principales modos de vida es la explotación de la madera, no sé cómo casa eso. De hecho, ha habido incendios, y se comenta que son los propios madereros los que los provocan porque les es más rentable cobrar los seguros que currárselo. No sé, los de los seguros tontos no serán, digo yo. 

Una vez que cogí el ferry en Chaitén, seguí la carretera austral hasta Puerto Montt. Antes de llegar, la última barcaza. 
Inciso explicativo: en un ferry uno entra y sale por el mismo sitio. Si tienes suerte, entras de frente y das la vuelta en el propio ferry para colocarte para la salida. Si no, y eres de los últimos en entrar, hay que entrar marcha atrás, que no es mucho problema excepto que entre el puerto y el muelle donde está el ferry haya un estrecho puente de unos 50 m. Sí,me tocó, y no me caí al agua. En una barcaza uno entra por un lado y sale por el otro, por lo que no hay que hacer ninguna maniobra. Estas funcionan en trayectos que llegan como mucho a los 20 minutos.
A lo que iba. Abandonada la carretera austral, me dirigí hacia Villarica, en la región de Los Lagos, pasando antes por Puente Fuy. Después a Melipeuco, en la Región de la Araucanía, para finalizar en Valdivia y su zona de costa, en la Región de Los Ríos. Puerto Varas, donde ya estuve, y Puerto Montt, por donde no he hecho más que pasar como nudo de conexión,  pertenecen a Los Lagos.

Villarica recuerda a sus desaparecidos 

Villarica, y su cercano Pucón, al que no fui, son dos localidades eminentemente turísticas, como un Zarauz en pleno verano, para que me entendáis. Pucón debe ser más, razón por la que no fui. Pero sus entornos merecen mucho la pena, y se entiende que atraigan a tanta gente. 
Villarica presume de tener la primera playa (de lago) artificial de Chile, fruto de una remodelación posterior a un terremoto en 2010. 



A Puerto Fuy fui porque quedaba cerca de una de las rutas que quería hacer. No tiene nada, ex ceptuando un Galpón Gastronómico, que es un espacio cubierto donde hay más de 20 puestos de comida y bebida, y mesas corridas donde sentarte a degustar lo que hayas decidido comer o beber. Me encantó. 




En Melipeuco por fin entré en contacto con la cultura mapuche. Se supone que las regiones 7ª y 8ª son territorio mapuche. Hasta hace poco eso eran la Región de Los Lagos (que englobaba a la de Los Ríos) y la Araucanía. O sea, todo lo que anduve antes por Puerto Montt y el lago Llanquihue y lo que he cono ido estas últimos días. Pero hasta llegar allí no había visto más que alguna cosa testimonial, alguna ruka (casa-habitación mapuche) convertida en restaurante, más o menos auténtica, y algún que otro mural, además de la toponimia. 


En Melipeuco hay carteles en dos idiomas, en la oficina de información tienen una especie de pequeño museo etnográfico sobre su cultura... y pude hablar con el hombre que lo controla. Llevan mucho tiempo luchando por hacerse ver, por que se les tenga en cuenta, y poco a poco van consiguiendo cosas. El idioma se empieza a enseñar en las escuelas y se hace presente en diversos actos oficiales... pero siguen estando bastante marginados y sus índices de pobreza y paro son superiores a los de la media. Excepto en las zonas costeras de la Región de Los Ríos,  donde son las propias comunidades indígenas las que explotan el potencial turístico de la zona. Me dijo que viven en 34 comunidades. Han recuperado la figura del Machi, sanador natural que tiene un vínculo directo con los espíritus (y algo de conocimiento médico, espero), que a ellos les parece muy importante. Ahora debe de haber tres. Lógicamente tienen un problema con los jóvenes, que se van a los pueblos grandes o a las ciudades a estudiar, y ya no vuelven. Y con la ocupación del territorio. Cada vez más santiaguinos tienen aquí su segunda residencia, y el turismo masivo tampoco ayuda. El suyo no es sólo un problema de identidad,  sino de forma de vida y de visión de la sociedad que choca frontalmente con la mayoritaria de hoy en día. Algo de su cosmogonía también me ha explicado, pero en ese punto los que me conocéis sabréis que he desconectado. También me ha dicho que, por lo que sea, suelen ser vascos los que le preguntan por su cultura. El hombre estaba muy orgulloso de su pequeño museito, había sido un triunfo personal que les hubieran dejado aquel espacio. 

El tejado grande es la Feria

Acabadas las rutas montañeras previstas me fui a Valdivia. Es la capital de la región de Los Lagos, desde hace poco, porque hasta 2007 todo era parte de la región de Los Lagos. Tiene ambiente universitario y mucha actividad cultural. A mí me ha encantado, y eso que sólo he estado un día: la tarde que llegué y hasta el mediodía del día siguiente. Pero vi vida, ambiente, zonas de marcha... y lobos marinos que viven allí y se acercan a la Feria  para que los vendedores les echen las sobras del pescado. La Feria es una serie de puestos que se montan y desmontan todos los días en una espacio cubierto tipo los tinglados del Arenal, pero más bonito  y donde se venden pescado, mariscos, fruta, verduras, queso... o sea, de todo. Y allí que me compré 3 jaivas cocidas (tipo nécoras pero algo más grandes), y hubiera comprado merluza con una pinta estupenda (y sin rastro de anisakis) y pez sierra ahumado y... pero no estaba en casa así que no compré nada más. También hay otro mercado, el típico de abastos, pero hoy sólo hay puestos de souvenirs y artesanía local. Supuestamente también tiene un museo antropológico que fui incapaz de encontrar. 


En 1960 hubo un terremoto en Chile, de magnitud 9,5, el mayor registrado jamás,  que se llama terremoto de Valdivia porque ésta fue la localidad más afectada, a pesar de que el epicentro estuviera lejos de la ciudad. El posterior tsunami llegó a Rapa Nui, que está a más de 3.000 km de la costa, donde olas de más de 10 m. destruyeron el Hari Tongariki, que habéis visto, reconstrido, en las fotos del capítulo correspondiente, y llegó a Hawai 15 horas más tarde. Supongo que por eso la ciudad se ve lustrosa y moderna.

Fijarse bien el la esquina inferior izquierda 

Mi siguiente destino era Bahía Mansa. Un poco de playa y relax antes de la última parte del viaje: el desierto.
¿Relax? Llegué allí más que estresada. De camino, al cruzar un pueblo vi que Maps me daba lo que me pareció una vuelta tonta, y me metí por una ruta que vi más recta y que decía "4 minutos más rápido ". Craso error. Me vi envuelta en un tumulto y no precisamente en la kashba. Acabé metida en mitad de un mercadillo, donde unos amables vendedores tuvieron que retirar su mercancía del suelo porque un cretino no quería dar marcha atrás (antes de que lo penséis os lo digo, yo no podía) y les pisaba la ropa si pasaba. Intenté buscar si complicidad para que le afearan la conducta al cretino, pero sonriente me dijo uno: esto es Chile, a la par que apartaba sus cosas.


Durante el camino había una obra de reforma completa de la carretera que estaba regulada por semáforos intermitentes. Había calculado la distancia, no iba mal de gasolina, pero el coche entró en reserva. Apliqué todos mis conocimientos sobre conducción moderada, incluyendo no poner aire acondicionado, y en cada semáforo en el que paraba la duda era la misma: ¿qué gastará menos, apagar y arrancar, o quedarme al ralentí? Total, que ya llegué al pueblo con el estómago encogido, pensando estoy salvada y... casi me desmayo cuando me dijeron que no hay gasolinera. Pero esto es Chile, como bien me habían dicho. Y aunque sea a precio de oro y seguro que ilegalmente, hay unos amables comerciantes que la venden. No estaba en posición de ponerme tiquismiquis. A tragar con lo que fuera. Lo único, que llegué el domingo a la tarde, y había que esperar al lunes por la mañana. Ningún problema, tenía mis nécoras y vino. Y una estupenda terraza con vistas al mar en el alojamiento.

Las vistas

Tenía 3 dias de costa por delante antes de devolver el coche y poner rumbo al norte, al desierto. Una costa salvaje, sin destrozar, de dunas y playas abiertas y un mar un tanto enrabietado que me ha impedido bañarme. Cuando acaben la carretera la zona va a cambiar fijo. 


Estudio sociológico del día: es alucinante como ha evolucionado el uso del móvil y cómo eso ha cambiado muchos hábitos. Hace 10 años sólo Line tenía para llamar. Mi hermana Lourdes se lo instaló para que yo pudiera hablar con ama desde New Zealand. WhatsApp estaba en crecimiento, las personas más tecnológicamente avanzadas tenían Facebook. Ahora, no somos nada sin el móvil, hasta los establecimientos han tenido que adaptarse y poner enchufes, wifi... Se valora que cada cama tenga su enchufe cerca, una baldita (esto últimoa las gafosas nos viene fenomenal). 
Todavía desempaquetando
No nos libramos nadie de la movilmanía. Qué voy a decir yo, que además también traigo la tablet para escribir el blog más cómodamente. En los refugios y campines del treking de la W no había WiFi, se vendía a 10€ la hora o 14€ 3 horas. Pues no veáis la cantidad de gente que pillaba. Yo soy más de gastarme ese dinero en cerveza, cada una sus vicios. Y lo de los sitios "instagrameables" ya es una locura: la gente hace cola para sacarse LA foto, y todos los ayuntamientos se gastan unos buenos dineros en poner sus nombres en grandes dimensiones en algún lugar emblemático para que la gente se haga LA foto. Así es LA vida, no la he inventado yo...