Me lo comenta una amiga. Una pastelera de Bilbao ha sacado la "chocolateta", un pastel de chocolate con forma de teta. Mi primera reacción es de estupor. pero busco en el periódico (no lo menciono, es ese al que no quiero hacer propaganda, al que habría que hacer boicot, si me conocéis un poco os podéis imaginar cuál es), y ahí está la noticia. Dice la autora, explica el artículo, que su intención es hacer un homenaje a la mujer y que ha consultado con algunas mujeres líderes y que le han dicho que qué buena idea. Pues nosotras estábamos cinco mujeres, a lo mejor no somos líderes de nada, pero somos de diferentes procedencias y de ideologías diversas y ninguna lo veíamos. Es más, me parece una de las peores iniciativas que he conocido últimamente. Si llega a ser 28 de diciembre desde luego que no me lo creo. Y si no llego a ver la noticia por mí misma pienso que me están vacilando. ¿O imagináis la que se armaría si eso lo propone un pastelero? ¿O alguna de las pastelerías de solera de nuestra insigne villa? ¿O que alguien intente colar como innovador y estético un postre con forma de polla? No lo veo. No lo quiero ver.
La pastelera en cuestión regenta Charamel, una pastelería artesanal sita en la calle Jardines, en el Casco Viejo, de las que nos hemos hecho fan. El local tiene mucho punto, las chicas que lo atienden son un encanto, y todo lo que ofrece tiene una pinta estupenda y dan ganas de comérselo. Y que lo diga yo, que soy bien poco de dulce, es todo un piropazo. Tiene un hojaldre de muerte (es su especialidad), y unas tartas de limón y de queso gorgonzola de quitar el hipo. Aunque su especialidad estrella son los milhojas, que todo el mundo alaba. Le enseñé la pastelería a Espe y he creado un monstruo. Es por todo eso que la noticia me ha sorprendido más.
Volviendo al tema. No creo que la mujer necesite ningún homenaje. Sí consideración, sí respeto, sobre todo a nuestra integridad física. Pero no homenajes, así en general. Corren malos tiempos y no creo que un pastel vaya a contribuir a mejorar la situación, ni siquiera a sensibilizar al populacho.
Si quería inventar algo que pase al imaginario de los bilbainos como el bollo de mantequilla o el pastel de arroz, y quería hacer algo redondeado y con formas sinuosas, mejor haría darle forma de monte, ¿qué hay más bilbaino que el Pagasarri o Artxanda? Ahí le dejo la idea.