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miércoles, 12 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA II

Salto Huilo-Huilo, con poca agua

Hay mogollón para caminar por estas zonas. Harto para caminar, que dicen aquí. Algunos dicen harto, otros dicen jarto. Pero nunca mucho ni muy.

Había que elegir. Ya no tenía tantos días y no podía permitirme perder mucho tiempo. Tenía que sacar chispas al tiempo disponible. La lluvia hizo acto de presencia, así que ni siquiera pude hacer todas las rutas que tenía en mente.

Fui hasta Puente Fuy para caminar por la Reserva Biológica del Huilo Huilo. Huilo Huilo significa grieta profunda en mapugundun, idioma de los mapuches. El sitio es una pasada, pero es una reserva de gestión privada, cuya propietaria es una fundación que cualquiera sabe de dónde viene, y tienen montado un fantástico negocio. La Reserva es bastante extensa, por lo que la tienen dividida en portales. Cada portal tiene su entrada, y hay que pagar por cada una, aunque te ofrecen diferentes packs. Lo dicho, un auténtico negocio, habida cuenta de que es de los sitios más visitados de la zona. Pero hay que reconocer que merece la pena. Iba a poner que lo vale, pero no me parece que sea la expresión correcta. Yo elegí el portal Huilo Huilo, que te da la opción de hacer 3 senderos, y dos son una delicia. El tercero, el sendero botánico, si ya has estado en un bosque húmedo templado (valdiviano) te lo puedes saltar. Intenté que me explicaran qué portal merecía más la pena si sólo ibas a hacer uno, tanto por mail como en persona, pero mira que me están pareciendo majos los chilenos, amables y atentos, pues el personal del Huilo Huilo no me pareció especialmente comunicativo. Más bien secos y parcos. Así que elegí el más exigente físicamente porque habría menos gente. Ya veis qué criterio. Pero me repito, merece mucho la pena.

Santuario del Cañi

En Villarica el top es el Parque Nacional de Villarica, presidido por el Volcán homónimo. Tenía elegidas un par de rutas posibles, pero el tiempo tampoco acompañó, así que al final hice una, pero fuera del parque. Cuando hice la W de las Torres del Paine una pareja de chilenos con la que fui coincidiendo de refugio en refugio me recomendó el Santuario del Cañi. También venía en la guía, así que allí que me fui. Un acierto absoluto. Mi primer bosque de araucarias. Son unos árboles prehistóricos, ya debían de existir en tiempos de los dinosaurios y viven mogollón, milenios dicen por aquí. Pero también pasas por un bosque de coihues, otro tipo de hayas diferentes a las lengas, que alcanzan un tamaño descomunal, y también viven mucho. Además, hay lagunillas donde debería de haber habido patos (hay jarto patos, me dijeron no vi ni uno) y subes a un mirador donde se ven 3 de los volcanes de la zona. Un día mágico. Y también me hicieron mi primer descuento por vieja, que esto también había que pagar, que también es privado. Donado a un grupo de guías de la zona ni idea de por quién. Pondría esta ruta en una de las top de todo lo que he hecho. 

En el Parque Nacional de Villarica no hice nada, porque pagar 13,5 € por aprovechar el medio día que me quedaba sin lluvia para hacer alguna caminata pendiente del tiempo (el meteorológico y el del reloj) no me pareció. 

En Melipeuco hice una ruta por el Parque Nacional de Conguillío, y otra por la Reserva Natural de la China Muerta. Lo de China debe venir porque a alguien le pareció que las indígenas tenía los ojos rasgados, y lo de Muerta... ni idea de cómo murió la interfecta. Porque igual esta sí era realmente interfecta.

La de la China Muerta, a priori, tenía muy buena pinta. Subí hasta un mirador y la ruta continuaba, pero en la otra vertiente había mucha niebla, mogollón de viento superfrio, y como soy de naturaleza prudente me di la vuelta. Pero el camino hasta allí (22 km-1h) entre bosques flipantes y la foto del carancho ya hizo que mereciera la pena la salida.

La ruta top del Conguillío es la de Sierra Nevada. Un buen sendero te lleva por un bosque mixto de coihues y araucarias hasta un terreno más volcánico hasta un mirador desde donde se contempla el Volcán Llaima y el lago Conguillío. La vista no está mal, pero lo realmente imponente es el camino. Y lo que se ve de la sierra si miras en la otra dirección al mirador.

Me dio mucha pena dejar el monte justo cuando empezaba a cambiar de color de los bosques. El otoño se empezaba a notar, y ver todas esas hayas, que se ponen de un rojo rabioso, hubiera sido estupendo. Pero todo no puede ser.


La zona de costa es abrupta. Puerto como tal sólo lo hay en Bahía Mansa,  en las demás comunidades hay barquitas que salen cuando sube la marea, si no están varadas en la playa. Yo llegué aquí porque en la guía hablan de Caleta Cóndor como el destino más asombroso de Chile. No he llegado a verla, pero he visto otras playas y caletas, entre ellas la de Tril Tril, guapísima, y me he quedado muy conforme. Una pena el vientillo fresco que soplaba con ganas cerca de la orilla, y la bravura del mar. No me he podido bañar a gusto. Pero he pasado unos estupendos días de playa. Que era de lo que se trataba. Aunque reconozco que me he aburrido un poco. No se rellenan los días igual que caminando por los montes, o por las ciudades. Estar sola en la playa, sobre todo si no te puedes bañar a gusto y a menudo, es más bien aburrido. Ni la compañía de Iñaki Ochoa de Olza ha sido suficiente. 

Caleta Manzano


martes, 11 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA I

Tres de los volcanes

Lo que la guía llama Sur Chico comprende las regiones de la Araucanía , la de Los Lagos y la de Los Ríos, y encierra ocho parques nacionales, muchos volcanes e innumerables zonas de diferente grado de protección: reservas biológicas, reservas naturales, parques naturales y santuarios (aquí es un tipo de catalagación ambiental), vamos, un paraíso ecológico-ambiental. Aunque uno de sus principales modos de vida es la explotación de la madera, no sé cómo casa eso. De hecho, ha habido incendios, y se comenta que son los propios madereros los que los provocan porque les es más rentable cobrar los seguros que currárselo. No sé, los de los seguros tontos no serán, digo yo. 

Una vez que cogí el ferry en Chaitén, seguí la carretera austral hasta Puerto Montt. Antes de llegar, la última barcaza. 
Inciso explicativo: en un ferry uno entra y sale por el mismo sitio. Si tienes suerte, entras de frente y das la vuelta en el propio ferry para colocarte para la salida. Si no, y eres de los últimos en entrar, hay que entrar marcha atrás, que no es mucho problema excepto que entre el puerto y el muelle donde está el ferry haya un estrecho puente de unos 50 m. Sí,me tocó, y no me caí al agua. En una barcaza uno entra por un lado y sale por el otro, por lo que no hay que hacer ninguna maniobra. Estas funcionan en trayectos que llegan como mucho a los 20 minutos.
A lo que iba. Abandonada la carretera austral, me dirigí hacia Villarica, en la región de Los Lagos, pasando antes por Puente Fuy. Después a Melipeuco, en la Región de la Araucanía, para finalizar en Valdivia y su zona de costa, en la Región de Los Ríos. Puerto Varas, donde ya estuve, y Puerto Montt, por donde no he hecho más que pasar como nudo de conexión,  pertenecen a Los Lagos.

Villarica recuerda a sus desaparecidos 

Villarica, y su cercano Pucón, al que no fui, son dos localidades eminentemente turísticas, como un Zarauz en pleno verano, para que me entendáis. Pucón debe ser más, razón por la que no fui. Pero sus entornos merecen mucho la pena, y se entiende que atraigan a tanta gente. 
Villarica presume de tener la primera playa (de lago) artificial de Chile, fruto de una remodelación posterior a un terremoto en 2010. 



A Puerto Fuy fui porque quedaba cerca de una de las rutas que quería hacer. No tiene nada, ex ceptuando un Galpón Gastronómico, que es un espacio cubierto donde hay más de 20 puestos de comida y bebida, y mesas corridas donde sentarte a degustar lo que hayas decidido comer o beber. Me encantó. 




En Melipeuco por fin entré en contacto con la cultura mapuche. Se supone que las regiones 7ª y 8ª son territorio mapuche. Hasta hace poco eso eran la Región de Los Lagos (que englobaba a la de Los Ríos) y la Araucanía. O sea, todo lo que anduve antes por Puerto Montt y el lago Llanquihue y lo que he cono ido estas últimos días. Pero hasta llegar allí no había visto más que alguna cosa testimonial, alguna ruka (casa-habitación mapuche) convertida en restaurante, más o menos auténtica, y algún que otro mural, además de la toponimia. 


En Melipeuco hay carteles en dos idiomas, en la oficina de información tienen una especie de pequeño museo etnográfico sobre su cultura... y pude hablar con el hombre que lo controla. Llevan mucho tiempo luchando por hacerse ver, por que se les tenga en cuenta, y poco a poco van consiguiendo cosas. El idioma se empieza a enseñar en las escuelas y se hace presente en diversos actos oficiales... pero siguen estando bastante marginados y sus índices de pobreza y paro son superiores a los de la media. Excepto en las zonas costeras de la Región de Los Ríos,  donde son las propias comunidades indígenas las que explotan el potencial turístico de la zona. Me dijo que viven en 34 comunidades. Han recuperado la figura del Machi, sanador natural que tiene un vínculo directo con los espíritus (y algo de conocimiento médico, espero), que a ellos les parece muy importante. Ahora debe de haber tres. Lógicamente tienen un problema con los jóvenes, que se van a los pueblos grandes o a las ciudades a estudiar, y ya no vuelven. Y con la ocupación del territorio. Cada vez más santiaguinos tienen aquí su segunda residencia, y el turismo masivo tampoco ayuda. El suyo no es sólo un problema de identidad,  sino de forma de vida y de visión de la sociedad que choca frontalmente con la mayoritaria de hoy en día. Algo de su cosmogonía también me ha explicado, pero en ese punto los que me conocéis sabréis que he desconectado. También me ha dicho que, por lo que sea, suelen ser vascos los que le preguntan por su cultura. El hombre estaba muy orgulloso de su pequeño museito, había sido un triunfo personal que les hubieran dejado aquel espacio. 

El tejado grande es la Feria

Acabadas las rutas montañeras previstas me fui a Valdivia. Es la capital de la región de Los Lagos, desde hace poco, porque hasta 2007 todo era parte de la región de Los Lagos. Tiene ambiente universitario y mucha actividad cultural. A mí me ha encantado, y eso que sólo he estado un día: la tarde que llegué y hasta el mediodía del día siguiente. Pero vi vida, ambiente, zonas de marcha... y lobos marinos que viven allí y se acercan a la Feria  para que los vendedores les echen las sobras del pescado. La Feria es una serie de puestos que se montan y desmontan todos los días en una espacio cubierto tipo los tinglados del Arenal, pero más bonito  y donde se venden pescado, mariscos, fruta, verduras, queso... o sea, de todo. Y allí que me compré 3 jaivas cocidas (tipo nécoras pero algo más grandes), y hubiera comprado merluza con una pinta estupenda (y sin rastro de anisakis) y pez sierra ahumado y... pero no estaba en casa así que no compré nada más. También hay otro mercado, el típico de abastos, pero hoy sólo hay puestos de souvenirs y artesanía local. Supuestamente también tiene un museo antropológico que fui incapaz de encontrar. 


En 1960 hubo un terremoto en Chile, de magnitud 9,5, el mayor registrado jamás,  que se llama terremoto de Valdivia porque ésta fue la localidad más afectada, a pesar de que el epicentro estuviera lejos de la ciudad. El posterior tsunami llegó a Rapa Nui, que está a más de 3.000 km de la costa, donde olas de más de 10 m. destruyeron el Hari Tongariki, que habéis visto, reconstrido, en las fotos del capítulo correspondiente, y llegó a Hawai 15 horas más tarde. Supongo que por eso la ciudad se ve lustrosa y moderna.

Fijarse bien el la esquina inferior izquierda 

Mi siguiente destino era Bahía Mansa. Un poco de playa y relax antes de la última parte del viaje: el desierto.
¿Relax? Llegué allí más que estresada. De camino, al cruzar un pueblo vi que Maps me daba lo que me pareció una vuelta tonta, y me metí por una ruta que vi más recta y que decía "4 minutos más rápido ". Craso error. Me vi envuelta en un tumulto y no precisamente en la kashba. Acabé metida en mitad de un mercadillo, donde unos amables vendedores tuvieron que retirar su mercancía del suelo porque un cretino no quería dar marcha atrás (antes de que lo penséis os lo digo, yo no podía) y les pisaba la ropa si pasaba. Intenté buscar si complicidad para que le afearan la conducta al cretino, pero sonriente me dijo uno: esto es Chile, a la par que apartaba sus cosas.


Durante el camino había una obra de reforma completa de la carretera que estaba regulada por semáforos intermitentes. Había calculado la distancia, no iba mal de gasolina, pero el coche entró en reserva. Apliqué todos mis conocimientos sobre conducción moderada, incluyendo no poner aire acondicionado, y en cada semáforo en el que paraba la duda era la misma: ¿qué gastará menos, apagar y arrancar, o quedarme al ralentí? Total, que ya llegué al pueblo con el estómago encogido, pensando estoy salvada y... casi me desmayo cuando me dijeron que no hay gasolinera. Pero esto es Chile, como bien me habían dicho. Y aunque sea a precio de oro y seguro que ilegalmente, hay unos amables comerciantes que la venden. No estaba en posición de ponerme tiquismiquis. A tragar con lo que fuera. Lo único, que llegué el domingo a la tarde, y había que esperar al lunes por la mañana. Ningún problema, tenía mis nécoras y vino. Y una estupenda terraza con vistas al mar en el alojamiento.

Las vistas

Tenía 3 dias de costa por delante antes de devolver el coche y poner rumbo al norte, al desierto. Una costa salvaje, sin destrozar, de dunas y playas abiertas y un mar un tanto enrabietado que me ha impedido bañarme. Cuando acaben la carretera la zona va a cambiar fijo. 


Estudio sociológico del día: es alucinante como ha evolucionado el uso del móvil y cómo eso ha cambiado muchos hábitos. Hace 10 años sólo Line tenía para llamar. Mi hermana Lourdes se lo instaló para que yo pudiera hablar con ama desde New Zealand. WhatsApp estaba en crecimiento, las personas más tecnológicamente avanzadas tenían Facebook. Ahora, no somos nada sin el móvil, hasta los establecimientos han tenido que adaptarse y poner enchufes, wifi... Se valora que cada cama tenga su enchufe cerca, una baldita (esto últimoa las gafosas nos viene fenomenal). 
Todavía desempaquetando
No nos libramos nadie de la movilmanía. Qué voy a decir yo, que además también traigo la tablet para escribir el blog más cómodamente. En los refugios y campines del treking de la W no había WiFi, se vendía a 10€ la hora o 14€ 3 horas. Pues no veáis la cantidad de gente que pillaba. Yo soy más de gastarme ese dinero en cerveza, cada una sus vicios. Y lo de los sitios "instagrameables" ya es una locura: la gente hace cola para sacarse LA foto, y todos los ayuntamientos se gastan unos buenos dineros en poner sus nombres en grandes dimensiones en algún lugar emblemático para que la gente se haga LA foto. Así es LA vida, no la he inventado yo...