lunes, 31 de diciembre de 2018

¡QUÉ BONITO ESTÁ BILBAO!


Ya llegó la Navidad. Y la gente se echó a los comercios y a las calles. Como si no hubiera un mañana. El alcalde inauguró las luces el último viernes de noviembre. ¿Cada vez antes?
El Arenal ha quedado muy lucido. Me gusta. Las luces de la Gran Via siempre me han gustado. Pero creo que empiezan a excederse. La bola que el año pasado estaba frente al ayuntamiento ahora está al otro lado de la ría. En su lugar, han puesto una ballena. Se supone que representa la sostenibilidad y la regeneración de la ría, por eso parece que salta saliendo de ella.
Madrid, Ourense, Madrid. 
Unas luces mucho más bonitas y vistosas que las de Bilbao,
salvando las mencionadas excepciones.
¿Sostenibilidad? Mejor no pensamos en lo que habrá costado Económica y medioambiente, digo. Una mole de hierro de 12 m de largo, 4 de ancho y otro tanto de altura. Hecha por encago y artesanalmente. Y todas las noches hacen una proyección de lucez sobre la fachada del ayuntamiento. ¿Eso no es consumo?Además, hay pista de hielo (eso sí, artficial, será más sostenible) y unos toboganes que también hacen a nieve para bajar en trineo.
Y de pronto me parece que la humanidad se ha vuelto loca. Aquel primer viernes, al salir del gimnasio vi una enooorme cola de gente que quería fotografiarse en la tribuna donde había dado el discurso el alcalde. Todos los días hay enoooormes colas de gente para hacerse selfies o fotos varias con la ballena, la bola... con lo que sea, ¿Vosotros también os preguntáis dónde van a parar todas esas fotos? ¿A la gente le da la vida para verlas todas?
Me parece que soy un bicho raro, esas enoooormes colas demuestran que a la gente le gustan esas cosas, porque salen a la calle en manisfestación. Me parece que como este año no han estado las calles tan llenas de gente.
El top de la cosa ha estado en el Arenal. Pusieron una txotxolada de mercadillo navideño, rematado por un Nacimiento ¡¡¡HORROROSO!!! Menos mal que llegó Santo Tomas para acabar con todo ello.

Me di una vuelta por Santo Tomas a primera hora de la mañana. Ya sé que las tradiciones están para cambiarlas y adaptarlas a los tiempos, pero algo se está perdiendo. Cada vez hay más puestos tipo txozna, y menos baserritarras vendiendo sus productos. Y entre estos, ya no hay esos puestos repletos de cabezas de cerdo (bueno, igual sólo eran las caretas), tocino y demás "cerdadas". Los puestos se ven un poco más light. Y ha empezado a aparecer puestos de cerveza artesanal (!!!) y de gildas. En fin...


Lo dicho, el mundo se está yendo al garete. O a lo mejor soy yo, que además de mayor me estoy volviendo un poco

miércoles, 19 de diciembre de 2018

MADRID


No tenía ganas de planear nada para el último puente. Además, había decidido comer con mi madre el jueves, como todos los jueves. Pobre, anda un poco trastocada, se lía con los días y empieza a no controlar el tiempo. No está para que le cambiemos sus rutinas. Así que decidí que por lo menos el jueves en Bilbo. Luego ya vería. Pero tenía muchos recados que hacer, regalos que mirar... No de Navidades, no, de cumpleaños de diciembre. Tengo montón de gente a mi alrededor que cumple en estas fechas.
Toral que decidí quedarme en Bilbo y dedicarme a hacer todo lo que tenía pendiente. Menos mal que está Eva, que, a pesar de estar despotenciada, sigue teniendo mucho coco. Y me dijo, me recordó, que el sábado también era fiesta, que no iba a poder hacer casi nada de lo planeado. Y ahí intervinieron Patxi y Txus, que tenían plan de ir a Madrid todo el puente. Me mandaron foto de su habitación, les habían puesto en una triple. Así que no tuve que darle vueltas al tema, me podía presentar en Madrid sin planear nada. ¡Decidido! El viernes a la tarde puse rumbo a Madrid.
Llegué justo para tomar algo y cenar. Al día siguiente me dediqué a hacer turismo: no había estado en la Plaza de Oriente, ni paseado por ese Madrid de los Austrias, ni en muchos de los sitios más típicos. Es lo que pasa cuando siempre has ido a Madrid a visitar amigos y te dedicas a exposiciones y otras actividades.


Empecé la mañana yendo hasta la zona de la Plaza de España y el Parque del Oeste. Allí hay un templo egipcio, el Templo de Debod, que el gobierno egipcio regaló a España por ayudarle a trasladar  los templos de Nubia, especialmente Abu Simbel, cuando se construyó la presa de Asuan. Está temporalmente cerrado, no se puede visitar. De allí, dando un buen paseo, fui hasta la ermita de San Antonio de la Florida, una ermita que alberga unos maravillosos frescos de Goya. De hecho, el genial pintor reposa allí. Se construyó una ermita gemela al lado para albergar el culto y reservar la original para museo.
La ermita era muy popular en sus tiempos por una famosa verbena, y el tal San Antonio debía ser el patrón de las muchachas solteras (lo dice el tríptico). Hoy las bodas se celebran en la ermita contigua, y escuché a una lugareña que se ha puesto de moda casarse allí entre las  gentes más pijas (superpijas, dijo exactametne) de Madrid.
Recomiendo encarecidamente la visita. Y encima es gratis. No se puede pedir más.
Después, puse rumbo al Palacio Real, la Catedral de la Almudena y la Plaza de Oriente. Toda la gente que no había encontrado hasta ese momento la encontré allí de golpe.
La Plaza de Oriente me decepcionó. Esperaba una plaza enorme, un gran espacio abierto. La sensación fue la misma que tuve cuando vi la Plaza del Ayuntamiento de Iruña por primera vez, la del txupinazo, que se ve abarrotada y parece que hay mogollón de gente, y de pronto descubres que no es para tanto, que no puede caber tanta gente allí. Aunque pisaran los jardines, y reconociendo que la Calle Bailen allí es superancha, sentí que nos han engañado toda la vida y que no eran tantos... aunque nos lo quisieran hacer creer.

Por supuesto, lo vi todo por fuera, Y no tanto porque no quisiera entrar, que a algunos sitios ni de coña, sino porque todo era una eterna cola. Es impresionante el tesón y la paciencia de algunas (de muchas, vaya) personas, que son capaces de hacer colas larguísimas para ver monumentos atestados de gente. De ahí fui a la Plaza de la Villa y las calles y plazas que están al sur. La verdad es que me di un buen pateo Me han quedado pendiente la zona del Conde Duque y el Monasterio de las Descalzas Reales. Siempre hay que dejar algo para la próxima vez.



Al mediodía me junté con éstos, y a partir de ahí todo fue como una manifestación. Plaza del Sol, Gran Vía, las exposiciones del Edificio Telefónica, Fuencarral, Malasaña, Chueca... todo estaba atestado. Incluso nos fuimos de algún bar porque era imposible pedir.


Un poco de callejeo, un poco de tiendeo, y un poco de teatro. Microteatro, para ser exactos. Hay un local en la calle de Loreto y Chicote donde programan microteatros, esto es, obras de entre 10 y 15 minutos en 5 salas que se representan casi simultáneamente. Elegimos una: La viuda de Brian. En la cola éramos los más viejos con diferencia. En la sala, la edad se igualaba bastante. Seguro que todos elegimos la obra por lo que nos recordaba. Y a los jóvenes la Vida de Brian igual no les dice nada.




Para acabar, una estupenda cena en el Kung Fu, un trago, y al día siguiente de vuelta. Despertar, desayunar, y a Bilbao para el bermú. Corto, pero intenso. Fenomenal.




domingo, 21 de octubre de 2018

DE FINDE LARGO

Brañagallones
Finde largo. Para mí, una oportunidad para pasar unos días en Asturias. Para otros, se celebra uno de los hitos más importantes de la Historia, más importante, por lo visto, que la escritura, la agricultura o la imprenta, más importante que el descubrimiento de la penicilina, cualquier avance médico o la conquista de derechos laborales. ¡Manda huevos!

El plan era estar un par de días en Redes, e ir a Oviedo el sábado para estar con Estherina y compañía.
Como anduvimos tarde organizando la cosa, sólo encontramos alojamiento para el jueves, y tuvimos que abusar de la hospitalidad asturiana. Hemos estado suoeragusto, y hasta hemos podido desayunar en la terraza, un lujo.


Para el primer día había elegido una ruta circular comenzando en Brañagallones, a donde subimos en 4x4. El intenso viento (por lo menos no era helador), y la niebla que había en la cresta que teníamos que recorrer nos hicieron desistir de la idea. Nos dimos un buen paseo y nada más, pero disfrutamos igualmente. Queda pendiente volver, pero durmiendo en el refugio que hay allí. Tiene que ser una pasada despertar y ver amanecer en esa braña.

Creo que estuvimos en el único sitio de todo Asturias y alrededores donde hubo una climatología desapacible. Hasta el forro polar me tuve que poner. Tenemos prueba gráfica, y la tuvimos que enseñar para qe unos amigos de Espe que andaban también por Redes, nos creyeran. Acabamos cenando con ellos en la casa rural que habían alquilado. Bendita hospitalidad navarra, donde iban a comer 8 cenamos 12. Y casi sobra...
Al día siguiente, y como las asturianas tenían sendos compromisos familiares, Eva y yo recorrimos el desfiladero de Las Xanas, una especie de ruta del Cares en pequeño. Hay una alternativa de hacerla circular, y así la hicimos.


Unos de los pabellones

Ya de vuelta en Oviedo, y revisando las actividades culturales relacionadas con la entrega de los premios Princesa de Asturias, encontramos montón de ellas relacionadas con Scorsese que se han celebrado en una antigua fábrica de armas. Sólo por ver los edificios nos apuntamos a un concierto (duelo de crooners, ponía exactamente), y al final resultó interesante, con una Scorsese Big Band que puso mucho ritmo, y vocalistas amateurs pero de mucho nivel. 




El pabellón acondicionado

No os lo vais a creer. Eva ha estado todo el fin de semana despotenciada, venga de olvidarse cosas, venga de perderlas ( algunas definitivamente). Tiene excusa, ha estado muy ocupada y con al cabeza a mil por hora a cuenta de la obra que tiene que hacer en su casa y el traslado a su residencia transitoria. Lo siento, Eva, pero da gusto ver que tú también eres humana.

jueves, 23 de agosto de 2018

ERNIO


Como estaba un poco necesitada de tranquilidad, he salido huyendo de fiestas de Bilbao. Mi higadillo también lo agradecerá. Destino: Getaria. La playa siempre sienta bien.

He sido testigo de la entrada a puerto de los últimos bonitos de la temporada. En concreto, al barco que he visto llegar sólo le cuota para pescar cimarrón, y de eso tampoco mucho. Se le veía un poco encabronado al marinero que lo comentaba: "en tierra no se gana dinero"
Como no sólo de playa vive esta mujer, me traje las cosas de monte, que estando sola es bueno compaginar planes. Y he subido al Ernio desde la venta de Iturrioz, un espléndido caserío hoy abandonado en el que se dice durmió San Ignacio de Loyola. Oh, ¡sorpresa! Por aquí pasa el Camino de Santiago. ¿Por dónde no?


La última vez subí con mi familia, en una de esas estancias que hacíamos en casa de Lourdes aquí, en plan comuna, 6 chiquillos y otros tantos o más adultos. La anterior, con Iñigo. Murió Manolete.

Es un monte chulo, con premio en el camino, esto es, con una taberna en las campas de Zelatun, paso casi ineludible subas desde donde subas.
Cuando fui con la family, decidimos quedarnos a comer en una de las bordas. Era un día cualquiera de verano. Eso debió de pensar el tabernero, porque había dado fiesta a la persona que le ayudaba y estaba desbordado. Nunca sabes por qué la gente se anima a echarse a los montes. El caso es que Imanol y yo nos ofrecimos y entramos a la cocina a ayudarle, a preparar lo nuestro se entiende. Yo a las ensaladas, Imanol a los huevos fritos. Estuvo bien. Como buen vasco, no os creáis que nos lo agradeció mucho, no creo que ni siquiera tuviera un detalle a la hora de cobrarnos. Pero nosotros cumplimos nuestro objetivo, que era dar de comer a toda aquella tropa. Supongo que fue una buena simbiosis.


Cuenta una leyenda que si pasas tu cuerpo a través de  los aros que hay en una gran cruz delmcamino se te alivian los dolores reumáticos. No lo hice entonces. Nimguna de las veces. Ahora tampoco. Espero que Dios (o el que se encargue de sostener esa leyenda) no sea rencoroso y no me castigue con los susodichos dolores en la vejez por descreída.





Pero el monte chulo empieza a parecer un cementerio. Cruces no me ha parecido que haya más que la última vez, alguna suelta por el camino, pero placas y pequeños monolitos fúnebres un montón. Da un poco de mal rollo. Y pensar que durante mucho tiempo yo también quise que mis cenizas fueran esparcidas allí... Más tarde pensé que dificilmente los que me sobrevivan iban a poder subir hasta allí, así que cambié el Ernio por San Pedro de Atxarre. Era un sitio especial para Iñigo y para mí, íbamos mucho. Y es más asequible a cualquier condición física. Finalmente, viendo la vida que hago y la condición de parte de mis amistades, me conformaré con que me arrojen por cualquiera de los puentes del Casco Viejo. Ahí lo dejo, amables gentes que me leéis. Si me sobrevivis, claro.

lunes, 13 de agosto de 2018

Y OTRA VEZ POR PIRINEOS

Después de un paréntesis de un año, he vuelto a la habitual travesía por Pirineos de todos los julios. Esta vez hemos andado por la zona del Tourmalet-Nouvielle. Digamos que hemos estado sitiando el Midi de Bigorre, monte presente en el horizonte casi todos los días.

No hay nada mejor que un buen final de etapa.
La organización, la de siempre. Y. como siempre, impecable. El momento estelar fue el final de una de las etapas, en las que nos estaban esperando con cerveza  y algo para picar. La compañía, la habitual. La ruta, llena de lagos, demasiado fríos para mí pero no para el resto que han disfrutado como chiquillos. Hemos andado por la Reserva Natural del Néouvielle , un verdadero santuario de la naturaleza, una joyita repleta de lagos. Estaba en plena primavera. Las recolectoras del grupo han andado felices: fresas, arándanos, algunas grosellas.. La fauna terreste no la hemos visto, tan sólo hemos oído alguna que otra marmota a lo lejos.

Refugio La Glere

La furgoneta de la intendencia no llegaba a uno de los refugios, ese que veis en la foto. Así que hay que cargar con una mochila algo más pesada: saco sábana, neceser... Y en mi caso el saco de dormir y una esterilla, porque mola dormir en la calle. Nos tocó el día del eclipse. No pudimos ver nada, porque para cuando la luna apareció por encima de las montañas, ya era tarde y el eclipse se había acabado. Siendo llena como era, la luna nos impidió ver las estrellas. Una pena. Pero así y todo, siempre mola dormir a la intemperie.

El Lago Azul 
Creo que la foto no hace justicia al intenso azul de ese lago, el Lac Bleu. Es impresionante. Sólo equiparable a ciertos azules marinos de mares profundos. Apuntad el nombre por si alguna vez os queda cerca de alguna ruta que hagáis.


El tiempo nos ha acompañado. Quitando el primer día, que nos mojamos un poco al final de la ruta, un sirimiri que recibimos agradecidos por el calor que habíamos pasado. La tormenta gorda cayó cuando ya estábamos a buen recaudo. Nos mojamos para ir al bar. El supergore que me regalasteis algunos no ha salido de la mochila. Ha viajado a Islandia con Eva, al Cáucaso con Espe, pero yo sigo sin usarlo. Unos 20 minutos el verano pasado en Pakistán. Si la cosa sigue así, tengo goretex para los restos.

Descansados y limpios.