martes, 18 de julio de 2017

DOLOMITAS II

El 1º de los refugios. Lagazuoi, a 2752 m
Lo dicho. Seis días de travesía por Dolomtas. Conseguí organizar la mochila con un peso más que razonable, y he andado estupendamente.
Dolomitas es una es una buena zona para andar. Exceptuando el inconveniente de los grandes repechos, es una zona variada, amplia, bien señalizada y mejor equipada en los tramos donde hace falta algo de ayuda: pasamanos, puentes, túneles y troncos convenientemente colocados para facilitar la caminata. Hemos ido con guía, pero hemos llegado a la conclusión de que no es necesario: con las señalizaciones y un buen mapa te puedes arreglar. Y si tienes GPS con sus correspondientes tracks, entonces sí que no hay problema.

Entrada a una galería, a unos 2700 m.
Ls primeros días los amables italianos se dedicaron a atronar el espacio aéreo con cazas ultrasónicos haciendo piruetas de dos en dose inumerables viajes de helicópteros panzudos, de esos que relacionamos siempre con los yanquis y Vietnam. Algo ada bucóco y que enturbia sobremanera la paz del caminante. Aunque era digno de ver. Sin estelas de colores. A pelo.

El grupo al completo, más uno.
Una curiosidad es el tema de las cruces. Sí, aquí también ponemos cruces en las cimas de los montes. Pero es que allí las ponen con Jesucristo incluido, y qué queréis, me ha llamado poderosamente la atención.


Dependiendo de la zona, te encuentras innumerables restos de la 1ª Guerra Mundial: trincheras, muros, túneles y galerías para asomarse desde la altura... Increíble que el frente de guerra se desarrollase a esas alturas.En muchos refugios y cimas tienen objetos de la época a modo de exposición o escultura: latas, bidones, obuses..


Los refugios merecen una mención especial: algunos son casi hoteles/restaurantes, dependiendo de lo cerca que tengan algún telesilla o remonte mecánico. Todos tienen cerveza de caña de diferentes tipos, te atienden con amabilidad y sonrisas (igual igual que en los de Pirineos, sí sí...), y tiene unas buenas instalaciones para dejar las botas, colgar la colada... algunos incluso tenían secador! Paso a enumerar los que hemos estado:
Lagazuoi: estupendas vistas, buen desayuno, wifi, duchas de pago (3,5€ por 25 l de agua)
Fanes: casi un hotel, buenas instalaciones, buen desayuno
Sennes: buenas instalaciones, buena comida
Vallandro: espectaculares vistas, la cena y el desayuno correctos, sin más.
Locatelli: frente a las Tre Cime di Lavadero, emblema de Dolomitas, el más parecido a lo que entendemos por refugio, con instalaciones viejas y de batalla, el desayuno un poco pobre, sólo hay una ducha, de pago (5€ por 5 minutos)


Total, seis estupendos días de montaña, que me han servido para entrenar y ponerme en forma. Y disfrutando. ¡Dispuesta para mi siguiente aventura!

domingo, 9 de julio de 2017

DOLOMITAS I

Tre Cime di Lavaredo

Sin perder tiempo, he comenzado mi periplo vacacional. Este sño toca monte, mucho monte.
Para empezar, una travesía de 6 días por Dolomitas, los Alpes italianos. He venido con dos amigos, la parte del Equipo A a los que las diversas circunstancias no han impedido venir. Los tres nos hemos unido a otras dos mujeres para formar un grupo variopinto, al cargo de un guía. La experiencia ha sido cuando menos extraña. Como no había manera de que esas mujeres mantuvieran un ritmo a la hora de caminar, y visto que el guía no hacía por acompasar nuestro ritmo al de ellas (ni lo contrario) hemos optado por ir a nuestra bola, adelantándonos y siguiendo las rutas que están estupendamente señalizadas. Así, Jose y Adrian llegaban a los sitios los primeros, yo normalmente por detrás, unos 15-20 minutos más tarde dependiendo del repecho final, y ellas, con el guía, hasta dos horas más tarde. Pero sin mal rollo, todo con mucha naturalidad.


Las Dolomitas son muy diferentes del resto de los Alpes: en la composición de las rocas (aquí predomina una roca sedimenaria llamada dolomía, de ahí el nombre), y en su orografía. Es como si un gigante hubiera estado jugando a los dados sobre unas amplísimas llanuras, y los hubiera dejado tirados por aqui y por allí, de tal forma que los diferentes macizos, aquí llamados grupo de tal monte, grupo de tal otro, se elevan aislados sobre valles cubiertos de bosques (alerces, abetos y diferentes variedades de pinos, entre ellos el cembra, que es poco usual fuera de aquí) y prados. Aqui la franga de vegetación asciende hasta 2400 m.
Espectacular. Aunque todo tiene su lado negativo: los desniveles se acumulan en repechos de 400 ó 500 m. sin tregua, tanto en ascenso como en descenso. Las subidas y bajadas tendidas escasean.


Y no he estrenado el supergoretex que me regalasteis, hemos tenido una suerte bárbara con el tiempo, y eso que el pronóstico no era muy halagüeño. Espero no haber gastado todos los primis...


viernes, 30 de junio de 2017

MONTSERRAT



Después de pasar 3 días de salida con los de 2º (un auténtico viaje de estudios) puse rumbo a Montserrat para pasar allí un fin de semana.

Lo dicho, Después de 3 intensos días, llegué a la casa que habíamos alquilado y me tiré a la piscina casi sin saludar a los que habían llegado antes. Os podéis imaginar el calorón, porque por aquí también lo hizo. Ya, siendo de nuevo persona humana, me junté con el grupo, parte de la gente con la que suelo ir a Pirineos en verano.


Siempre he contemplado Montserrat, ese macizo rocoso, desde la distancia, camino a Barcelona o al Mediterráneo, pero no había estado nunca. Y me ha sorprendido gratamente. Es un oasis de naturaleza y curiosas formaciones rocosas en medio una llanura que se extiende hasta donde alcanza la vista. Y a pesar del calor, allí que nos hicimos una ruta de unas 5 horas de caminar y desnivel de 1000 m. Menos mal que había bastantes zonas de bosque, sobre todo al final, cuando eran las horas centrales del día. En esa especie de "dedo" que destaca en la foto había gente escalando. Nosotros fuimos imprudentes por hacer la ruta con ese calor, pero los escaladores se llevan la palma, la piedra tenía que expeler tanto o más calor que el que hacía.
La bajada, en funicular y tren cremallera. Hay que cuidar las rodillas, tenemos una edad. Lo tienen bien montado por allí. No vi a la Moreneta, pasé de entrar en el Monasterio, mucho mejor gastar el tiempo en tomar una  bien merecida cervezota.


Y por lo demás, relax y buenos alimentos. La casa era del siglo XVIII con un interior decorado como entonces, pero con un estupendo jardín, con zonas de sombra, la piscina, chill out e incluso un crucero de la época. Para qué buscar una excursión para el domingo. donde mejor se estaba era allí. Los encargados de la intendencia no olvidaron detalle  y estuvimos a cuerpo de reina. Fenomenal!

jueves, 8 de junio de 2017

4 DÍAS DE MONTE

Refugio de Linza
Aprovechando que mis compañeros me debían un par de días (por haber pasado una semana en Sukarrieta con mi clase, tenemos establecido un buen sistema de compensación), me he echado al monte.

Partí hacia el refugio de Linza, cerca de Isaba, un miércoles. Un poco inquietante, el refugio para mí sola, pero dormí estupendamente. La idea era testar mi estado físico de cara a la travesía que voy a hacer en Dolomitas, 6 días andando con mochilón. Y no he salido muy bien parada.

El primer día cargué la mochila más de lo habitual a propósito, y fue un total desastre. No llegué a coronar la Mesa de los Tres Reyes (2444 m), acabé fundida. Ahora, echando la vista atrás, le echo la culpa al calor (insoportable en aquella altura, pobres los que lo sufristeis en Bilbo) y a que se me olvidó llevar azúcar en algún formato, energía a la vena para cuando desfalleces. E ir sola no ayuda a remontar los bajones. Montón de excusas con tal de no reconocer que no estoy todo lo en forma que debiera.

Al fondo, el Acherito

Al día siguiente, con la mochila más ligera, subí el Castillo de Acher (2378 m), monte al que hacía tiempo tenía pendiente subir. Y fenomenal, la sensación fue completamente otra. Aunque no llegué exactamente a la cumbre (me faltaban unos 100 m de desnivel y media hora o así, y unos neveros en medio, y pasé), lo doy por hecho. Y ya el viernes a la noche vino Pedro, fenomenal, y con él hice el Acherito (2374 m) y subímos a los Alanos, donde no hicimos ninguna cumbre porque no quisimos exponernos al viento que azotaba de lo lindo. Pero desnivelamos unos 800 m en poco más de 4 km, que vale casi más que muchas cumbres.

Los Alanos y el collado que hay que atravesar

Total, una media de 18 km y desnivel de más de mil metros al día. Ya sé que no está mal, pero algo parecido es lo que voy a hacer en Dolomitas, pero con la mochila cargada para 6 días. Y el kilo de propina de la cámara de fotos, de la que no pienso prescindir. Conclusión: o me alquilo un burro para que me lleve la mochila por Dolomitas, o muero en el intento. Empezaré por pesar cada cosa que meta en la mochila para minimizar el peso hasta el máximo. Porque no pienso rajarme, así que tendré que darle una dedicación a eso de la preparación física.


La única pena que tengo de ese puente, que me ha cundido como si hubiera sido una semana completa, es que había pensado que podría hacerle una visitilla a Mercé, y ya no me quedan días. Sopas y sorber no puede ser.

miércoles, 10 de mayo de 2017

HEMOS INVADIDO SORIA

Aquí estamos, en plan reivindicativo: era 1 de mayo.
Pues sí, hemos programado un encuentro astur-vasco entre amigos, y ha resultado ser una invasión en toda regla. Y eso que hemos sido menos que lo planeado inicialmente. Al final, sólo hemos estado 16. Dieciséis personas repartidas en dos casas en el pueblo de Molinos de Duero, bien situado para hacer las típicas visitas de Soria.

Para mí poco había nuevo, he estado en esa zona unas cuantas veces. Una de las ideas, que para mí hubiera sido novedosa, era subir al Pico Urbión, pero la meteo nos lo impidió. Sólo subimos hasta la Laguna Negra, visita siempre recomendable, aunque caigan chuzos de punta. Además, ya no hay que subir por la carretera, han habilitado una senda que te lleva desde el parking a la laguna en unos 40 minutos por una senda boscosa muy chula, y merece la pena.
Por el camino vi una imagen que me llamó poderosamente la atención. Un hombre subía un perro en brazos, metido en una cesta. Siempre me pregunto: ¿Qué necesiadad habrá? Y sobre todo, ¿le aporta eso algo al perro? Mejor estaría en casa al lado de la calefacción, digo yo.

Dejo de lado las reflexiones al margen. A falta del Pico Urbión, apunto como novedad reseñable Castroviejo (en Duruelo de la Sierra), una zona de prados salpicados de grandes rocas moldeadas que ofrece grandes vistas a pinares y a los valles circundantes. Un corto paseo permite disfrutarlo sin mucho esfuerzo. Tampoco conocía la Casa de Madera, en Revenga, una edificación moderna realizada en madera (pino soriano), vidrio y piedra (arenisca local) que alberga exposiciones interdisciplinares y que, creo, no dejará indiferente a nadie de la zona, y las cercanas tumbas antropomórficas, muy curiosas.

Calatañazor



Por lo demás, el Cañón del Río Lobos, El Burgo de Osma, Calatañazor (no llegamos a la Fuentona), Vinuesa... nos tuvieron muy ocupados.


Hemos topado con una curiosa tradición que desconocía por completo: la pingada del Mayo. Consiste en clavar un enorme tronco vertical en el centro de la plaza, sin ayuda mecánica, sólo con cuerdas y otro par de troncos a modo de aspa que sirven para ir enderezando el principal. No hemos asistido al momento de la alzada, pero hemos vivido los previos y los post, estos últimos en forma de verbena de pueblo y ha estado fenomenal. Alegramos mucho el baile, sí señora.



Dejamos Soria capital para el último día. Antes de partir nos juntamos para la foto de grupo. Cual turistas urbanitas que nunca han pisado un pueblo, nos quedamos embelesados contemplando el paso de un grupo de cigüeñas. Estampa bucólica que se rompió en cuanto a las susodichas aves les dio por ponerse a cagar(nos) sin contemplación. No hay documento gráfico de la desbandada (la nuestra, digo), pero fue inenarrable. Ahora entiendo por qué los lugareños no las estiman tanto.

Hay que fijarse en los detalles...
Lo que es poco más que un pueblo, Soria, tiene un potencial turístico enorme, y nos ha brindado visitas de primer orden. Cabe destacar San Juan de Duero, el pórtico de Santo Domingo y la iglesia de San Juan de Rabanera, diferentes manifestaciones de un románico sobresaliente que no se puede dejar de admirar. Aunque parezca increíble, en la decoración de algunos de ellos hemos encontrado escenas sexuales poco convencionales.


Numancia sigue intacta. No es que se hayan resistido, no. Es que para invadirla hay que hacer los planes con mucha más antelación que la nuestra. Hubiera estado bien, es una visita que tengo pendiente, pero para cuando lo miramos ya no se podía reservar. Por lo visto, no hemos sido los únicos en invadir Soria. Ni mucho menos. Los madrileños nos superaban en número considerablemente. Pero no en humor. Aunque todos pasábamos de los 50, todavía somos capaces de disfrutar como chiquillos.