martes, 7 de abril de 2015
Pouakai Circuit
Pouakai Circuit es una ruta de 25 km que se recorren en dos días. Su principal aliciente son las vistas del Taranaki, de hecho es otra de las excelentes vistas que mencionaba aquella revista que leí. Trascurre a los pies del volcán aunque no lo rodea.
La mujer del Centro de Visitantes me recomiendó hacerlo en sentido contrario al habitual, porque estaba previsto que el segundo día hiciera mejor tiempo, y así pasar por EL mirador con mejor tiempo.
Pero mi gozo en un pozo. La única vista del monte la tuve nada más levantarme, desde el propio refugio, y un poco más adelante. A partir de ahí, la niebla corrió más que yo.
Tenía que haber dormido en el refugio Pouakai, pero llegué muy pronto, a eso de las 14h, estaba ya lleno, y no me pareció confortable como para pasar allí tanto tiempo sin nada mejor que hacer. Así que seguí una hora y media más hasta el siguiente refugio. Que también estaba lleno, y me tocó dormir en el suelo del comedor, pero era algo más agradable, y una mujer encantadora me dejó una esterilla.
Al día siguiente (domingo de Resurrección), durante el desayuno, un señor se puso a preguntar a ver si sabíamos qué se celebraba. Para rato le iba a contestar que sí. Ante el silencio general (no sé si por desconocimiento, o porque pasaban) explicó eltema. Luego preguntó aver si sabíamos de qué nacionalidad era Cristo. Ahí sí respondí por lo bajo, que sí, que era palestino. Creo que me oyó, no le hizo mucha gracia, pero porl o menos conseguí que nos dejara de dar la murga. ¡Pesado!
Y ese día sí, como acabé pronto, y, como bien sabéis, descansé en la playa, a la noche salí a tomar algo, a ver el ambiente, que era Aberri Eguna y víspera de fiesta. Quería haberlo hecho el día que subí al Taranaki, pero estaba muy cansada...
No había mucha gente, la que había estaba en los restaurantes, y un numeroso y animado grupo de jóvenes patinaba en una pista de hielo portátil, con música como de autos de choque.
Fui a un irlandés y pedí una caña. Me dijo que tenía que comer algo, que tenían licencia de restaurante y para beber hay que comer. Menos mal que salía con esa intención... porque bares como los entendemos nosotros hay pocos (¿ninguno?). Total, que le dije que no se preocupara, y que me pusiera la caña. Nada, hasta que no pedí lo de comer, no hubo caña. Será que por aquí también van por los bares inspectores estrictos. Y no me dio ticket.
Mt TARANAKI (2518m)
Aunque no lo parezca, más de 1200m de altitud separan la cámara o sea, a la nena, de la cima del monte.
La mayoría de ellos, en línea recta ascendente a través de un pedregal que por una vez me parece que va a ser más fácil de bajar que de subir. De hecho, alguna de las veces doy un paso para adelante y dos (o tres) hacia atrás. Al final opto por el poco digno sistema de ir a cuatro patas. El único consuelo es que el resto va como yo. O casi.
Después de superar unos 500m de desnivel por el pedregal, toca otro tanto por un zona rocosa que, cuesta arriba, no se me hace complicada. Llego así al cráter del volcán. El remate viene ahora. Ya que he llegado aquí no voy a dejar de subir a la cima. La verdad es que podría querme aquí, es una sensación muy especial. Pero no, me apetece subir a la cima, nunca he subido a un volcán. Queda un pequeño tramo bastante vertical de piedra grande a ratos, de piedrilla suelta a otros. Una delicia, vamos. Pero voy.
Y merece la pena. Aunque no hay vistas, sólo un mar de nubes absolutamente compacto hasta donde alcanza la vista en los 360°. Pero así y todo es alucinante. Me quedo casi una hora en la cima. Porque se está bien, y por no bajar, francamente.
Una vez que me he hecho las fotos de rigor, me pongo un esparadrapo en la nariz. No está Eva, y no me he acordado de la crema de sol. No tengo mucha nariz, pero la poca que tengo no se puede achicharrar más. Y encima de la nube el sol casca a gusto. La pinta tiene que ser de foto, pero no parece que a nadie le llame la atención. Y no le pienso pedir a nadie que me haga una.
Asi que empiezo a bajar. Lo que suponía. Voy cagada. El primer tramo se me hace muy difícil, y el miedo no ayuda. Voy agarrándome donde puedo. Y no os quiero contar lo rugosas y ásperas que son las rocas volcánicas. En fin. Que la cabeza se me pone loca, y eso es lo peor que me puede pasar cuando tengo por delante una bajada del recopón. Así que después del crater, cuando ya tengo claro que estoy en el buen camino, paro, respiro y recoloco esta cabecita; si no, sé que soy capaz de quedarme sentada y no avanzar.
Increíblemente, cuando llego a la pedrera la sensación de alivio es monumental y hasta he disfrutado bajando esa parte. En la zona de piedrilla pequeña sólo me he dado una culada tonta. ¡Impresionante!
Ha sido una jornada fantástica.
domingo, 5 de abril de 2015
NEW PLYMOUTH II
No os lo he dicho, pero me he bañado en el mar. Y no lo cuento sólo para daros envidia, es que este es el Mar de Tasmania, y por fin he conseguido bañarme en él. Tenía el antojo y había desistido del empeño.
La verdad es que no parece el mismo mar que he visto hasta ahora, salvaje y ventoso; mucho menos el mismo que vimos en la playa de El piano. Qué lejos queda aquello en la memoria, Eva, ¿te acuerdas?
En New Plymouth el mar estaba tranquilo, con unas olas para poder jugar, no llegaba a cubrir del todo y no había viento. Así que baño largo y a tomar el sol.
Voy a tener que agradecerle a la petarda del hostel que no me haya dejado aposentarme hasta las 4 de la tarde después de unos días de monte. Así me he ido a la playa otra vez, y he pillado un conciertito en un bareto al aire libre. Para celebrar Aberri Eguna y que ha resucitado el Señor.
¡Viva Cristo! Gora Euskadi!!
viernes, 3 de abril de 2015
NEW PLYMOUTH
New Plymouth es una ciudad a poca distancia del monte Taranaki, un precioso volcán de 2518m al que tengo previsto subir. De hecho, el monte se ve, vigilante, desde muchos puntos de ella.
Es por ello que he venido hasta aquí, y he quedado agradablemente sorprendida. Es una ciudad con vida, y diferente. La diferencia se ve en las casas: aquí no parece que todas las casas unifamiliares donde viven estos neozelandeses sean como de casita prefabricada o cabaña o mobilhome de camping. Se ven cosas diferentes, podrán ser buenas o malas, te pueden gustar más o menos, pero hay un poco de diseño. Y se ve en la calle, con sus murales y sus esculturas, en las tiendas y en la gente, en el vestir y en los peinados, ¡hay chicas con pelo corto!
Tiene un paseo costero de más de 10 km estupendo, una playa larguísima a 15 minutos andando, un parque grande y un pequeño zoo. Y un observatorio en una colina donde, supuestamente, los jueves, a las 7:30 en invierno, 8:30 en verano, se pueden ver la luna, las estrellas o recibir explicaciones. Para una vez que me coincide que estoy en el sitio el día apropiado, allí que me planté a ambas horas, como es otoño no sabía a qué atenerme. Pues a ninguna hora había nadie. Menos mal que se nubló, así me dio menos pena.
| ¿Habrá estado Calatrava por aquí? |
| Esa montaña me está esperando... |
jueves, 2 de abril de 2015
QUEEN CHARLOTTE DRIVE
Camino de Kaikoura (incluso antes de llegar allí) a Picton, cabe reseñar dos cosas. Una, la carretera de la costa. Es sinuosa, al borde del mar, con tunelcillos... Vamos, como la de Zarauz a Zumaia pero más larga y más espectacular. La comparación no se sostiene, es para que me entendáis. Merece mención especial el Ohau Point Lookout, desde donde se ve una numerosa colonia de focas. Esta vez hay mucho puppy, por lo que no sólo sestean. Juegan, nadan, se persiguen y pelean...
La otra, la Queen Charlotte Drive, una carretera que va bordeando la zona de los fiordos de Marlborough. Unas vistas maravillosas. También aproveché para llegar hasta Pelorous Bridge, reserva paisajística stravesada por un límpido río, que aparece en El Hobbit, rodeado de uno de los últimos bosques aluviales de la zona. Entre curva y curva, muchos miradores. El de Culler Point ofrece una ruta circular de una hora además de unas espectaculares vistas al fiordo y a la bahía y las marismas de Havelock.
Cuando llegué a Picton, al mismo hostel que la otra vez, había un grupo de viaje de estudios. Compartía habitación, ¿con quién? Con los 3 profes del grupo, 3 para 27, que lo pregunté. Eso, en actividades al aire libre. Si incluyen agua, como era el caso porque iban a ir en kayac, un adulto por cada 4. Insisto, igual que nosotros... Y también los chavales. Viéndome con el mapa y la guía una se me acercó, me preguntó de dónde era, mis planes, me dio unos consejos... Supermaja. Majos y educados todos. (Eso los nuestros también, no quiero que se me malinterprete) Y lo más flipante. A la 10:15, silencio total. Increíble. Y más flipante la respuesta de uno de los profes cuando lo comenté al día siguiente: es que ellos saben que tenemos que estar descansados para la actividad de hoy. Lo dicho. Igual igual que en lo nuestro. Eso no pasa ni con los de infantil, si es que quedan abnegadas maestras que se animen a llevarlos a pasar una noche por ahí. Igual es que no les sabemos explicar que necesitamos estar descansados....
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