sábado, 22 de marzo de 2025

SAN PEDRO DE ATACAMA I


Lo que mi guía llama Norte Grande abarca 4 regiones, de las cuales yo sólo visité una pequeña parte de una de ellas: San Pedro de Atacama y sus alrededores, parte de la II región, la de Antofagasta.

El Norte Grande hace frontera con Perú,  Bolivia y Argentina. La zona donde yo anduve tiene frontera con los dos últimos. Chile, Bolivia y Argentina comparten el altiplano andino, una cuenca entre montañas delimitada por los Andes y que tiene una altitud promedio de 3700 m. Aquí lo llaman puna. No sé en los demás países, pero aquí es un desierto que pasa por ser uno de los más áridos del mundo. No, no es el más. Pero casi.

El Castillo de Acher Atacameño.

Esta zona no fue Chile hasta después de la Guerra del Pacífico (1879-1884) en la que se enfrentaron Chile contra Perú y Bolivia, que eran aliados. Ganó Chile, y Bolivia se quedó sin costa (tenía acceso por una franja en esta zona) y Perú sin una buena parte de su territorio en el sur. De hecho, Chile desde entonces es un tercio más grande, que se dice pronto.

San Pedro de Atacama es un oasis de adobe, pintado de blanco en su  centro histórico, y con puertas y ventanas azules. Antes, el azul significaba que allí vivía un jesuita. No los quieren mucho por aquí, parece ser que se dedicaron a evangelizar de una manera brutal. Ahora el azul es un distintivo decorativo. 

Bandera de los Lican Antai

Vive del turismo, y de las minas de cuarzo y cobre, aunque también también las hay de litio,  y tienen algún que otro problema ambiental con tanta mina. Cerca están las mayores salinas del país, que ya se explotaban desde tiempos inmemoriales los ancestrales habitantes atacameños, llamados lican antai en su lengua nativa, el kunza. Literalmente quiere decir gente de aquí

El Salar se Atacama es el 3° más grande del mundo,  detras del de Uyuni y otro de Argentina o Namibia, los ranking no se ponen de acuerdo. La sal de esta zona se explotó y se comercializó durante décadas. Pero no tiene yodo, y esto provocaba problemas renales y de cognición, estas últimas muy patentes en algunas zonas. Se prohibió su uso y eso causó una gran crisis económica. No me quedó claro pata qué se usa la sal que extraen todavía en algunos sitios. La yodarán artificialmente, se me ocurre.

Me establecí en San Pedro para una semana larga. Al salir de la zona de costa me quedaban 9 días antes de volar a Lima, y decidí pasarlos todos allí. Quería tener tiempo suficiente por si me animaba a hacer un tour de 4 días por el Salar de Uyuni, en Bolivia, pero a nada de San Pedro. El alojamiento no estaba mal, aunque la habitación que me tocó era un poco cutre. Pero no tener que hacer-deshacer la maleta en ese tiempo y la piscinita que tenía compensaba con creces la precariedad de la habitación. 

La llegada a San Pedro fue un poco shock. Todo el mundo te entra, ya sea para venderte excursiones,  bares o restaurantes. Casi todas las lonjas son agencias de turismo. En todos los sitios se ofrecen casi los mismos tours, entre ellos el del Salar de Uyuni. Tener que elegir, decidir con quién lo hacía, imaginarme a mí misma en un grupo yendo a esos lugares tan fantásticos pero donde la gente sólo va a querer hacerse LA foto... acompañado con que en Bolivia las cosas no estaban bien, había escasez de gasolina, por no decir que no la había en absoluto, en la frontera sólo dejaban pasar a los que tuvieran la excursión contratada con no sé qué antelación, un exceso de lluvia hacía que fuera necesarias botas de goma por encima de las rodillas para visitar el Salar... todo ello me llevó a desistir de la idea. No sé si habré hecho bien, no sé si tendré otra oportunidad de ver el famoso Salar. Un artículo que ha sacado El País está misma semana, qué cabrones, con unas fotos impresionantes, me dejó con la sensación de que a lo mejor me he equivocado. Qué le vamos a hacer. Apechugar.

Ese lago está en Bolivia 

Total, que tenía mucho tiempo y que me dediqué a explorar la zona con tranquilidad,  que hay mucho que ver y hacer. Eso sí, todo en tour organizado. Que no han estado mal, porque dependiendo del guía que te tocara te explican muchas cosas: biología, geología, historia... Y dependiendo del horario te dan de desayunar, te ponen el almuerzo, te dan un piscolabis... y con bastante nivel.

Uno de las salidas top de la zona es una salida astronómica, para ver los cielos, que aquí son una pasado. 300 días al año sin nubes, 2% de humedad en el aire, casi nada de contaminación lumínica, 20 mm de lluvia al año y una buena altitud. Es por eso que hay muchos observatorios internacionales en la zona.

Yo no lo hice. Justo tocaba luna llena, y eso no es bueno para ver estrellas. Coincidí con el eclipse, que aquí fue total, así que me levanté ente las 3:30-4:45 de la madrugada para verlo, y,  aprovechando que la luz de la luna estaba amortiguada, vi montón de estrellas entre las que sólo reconocí una muy pequeña parte. Me hubiera gustado aprender sobre las estrellas del hemisferio sur.

Una particularidad de esta zona es que esos 20 mm de lluvia que caen en el año lo hacen en una época que llaman "invierno boliviano". Y no sé por qué, porque no es invierno (suele ser en marzo, o sea, verano aquí) ni viene de Bolivia, sino del Amazonas brasileño. Pero le llaman así. Este año ha sido especial, ha llovido casi 50 mm en pocos días y es por eso que se ven las montañas nevadas. En principio no tenía que haber aguantado tanto la nieve, pero es que ha nevado mucho en las alturas. 

Y por fin he visto muchos animalitos. Por aquí campan a sus anchas guanacos y vicuñas (camélidos ambos), flamencos en las lagunas, y zorrillos y vizcachas (una especie de roedor parecido al conejo), además de aves, que es lo más que había visto hasta el momento. También hay burros salvajes. Los debían de utilizar en la minería pero cuando se descubrieron filones más cerca de Calama, ciudad mejor comunicada, y se trasladaron las explotaciones allí, los abandonaron. No sé, parece que en Chile hay tendencia a abandonar animales. Se adaptaron al medio y se hicieron salvajes. Suena fuerte, la palabra silvestre me parece que define mejor esto.  Llamas también hay, pero son domésticas. 

Una de las cosas que he aprendido es que decir imperio inca o los incas es una incorrección histórica. Inca era la palabra que usaban para denominar al rey. El imperio o la civilización debería llamarse Tahuantinsuyo. Aunque mucho más fácil inca, y ya nadie pretende cambiarlo. 

Me encantó la zorra preñada.

Muchos de los avances que se les atribuyen a los incas fueron en realidad tomados de los Tiwanaku, o tiguanacos que dicen aquí, una cultura preincaica de esta zona. Se supone que suyos son los sistemas de agricultura en terrazas, la cerámica avanzada y alguna cosa más que no recuerdo.  Hay en Bolivia una ciudad,  antiguo centro ceremonial de esta cultura (Tiahuanaco o Tiwanaku), una joya arquitectónica cuya visita la ponen a la par de Machu Pichu. 

Geiseres del Tatio

Cuando llegué, ya desde el avión, sólo se veía desierto y algún que otro pequeño oasis de verdor. Siempre me ha costado entrar en estos paisajes desolados, áridos, torridos, viniendo como venía de bosques frondosos, húmedos, cálidos. Pero he de reconocer que me ha atrapado. Los 9 días que pasé aquí, conociendo las diferentes facetas y peculiaridades de la zona han sido muy satisfactorios. 

Reflexión personal del dia: miró atras, y me doy cuenta de que aquella emoción que sentí en Rapa Nui, que me pareció que iba a ser lo más, ha quedado desdibujada por todo lo que he vivido después. No sé si elegí bien el orden del viaje. No sé si hay un buen orden para que los recuerdos se vayan fijando de menos a más. Supongo que es imposible. Lo que sí sé es que me iré de aquí con una buena cantidad de vivencias, experiencias y recuerdos memorables.


miércoles, 12 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA II

Salto Huilo-Huilo, con poca agua

Hay mogollón para caminar por estas zonas. Harto para caminar, que dicen aquí. Algunos dicen harto, otros dicen jarto. Pero nunca mucho ni muy.

Había que elegir. Ya no tenía tantos días y no podía permitirme perder mucho tiempo. Tenía que sacar chispas al tiempo disponible. La lluvia hizo acto de presencia, así que ni siquiera pude hacer todas las rutas que tenía en mente.

Fui hasta Puente Fuy para caminar por la Reserva Biológica del Huilo Huilo. Huilo Huilo significa grieta profunda en mapugundun, idioma de los mapuches. El sitio es una pasada, pero es una reserva de gestión privada, cuya propietaria es una fundación que cualquiera sabe de dónde viene, y tienen montado un fantástico negocio. La Reserva es bastante extensa, por lo que la tienen dividida en portales. Cada portal tiene su entrada, y hay que pagar por cada una, aunque te ofrecen diferentes packs. Lo dicho, un auténtico negocio, habida cuenta de que es de los sitios más visitados de la zona. Pero hay que reconocer que merece la pena. Iba a poner que lo vale, pero no me parece que sea la expresión correcta. Yo elegí el portal Huilo Huilo, que te da la opción de hacer 3 senderos, y dos son una delicia. El tercero, el sendero botánico, si ya has estado en un bosque húmedo templado (valdiviano) te lo puedes saltar. Intenté que me explicaran qué portal merecía más la pena si sólo ibas a hacer uno, tanto por mail como en persona, pero mira que me están pareciendo majos los chilenos, amables y atentos, pues el personal del Huilo Huilo no me pareció especialmente comunicativo. Más bien secos y parcos. Así que elegí el más exigente físicamente porque habría menos gente. Ya veis qué criterio. Pero me repito, merece mucho la pena.

Santuario del Cañi

En Villarica el top es el Parque Nacional de Villarica, presidido por el Volcán homónimo. Tenía elegidas un par de rutas posibles, pero el tiempo tampoco acompañó, así que al final hice una, pero fuera del parque. Cuando hice la W de las Torres del Paine una pareja de chilenos con la que fui coincidiendo de refugio en refugio me recomendó el Santuario del Cañi. También venía en la guía, así que allí que me fui. Un acierto absoluto. Mi primer bosque de araucarias. Son unos árboles prehistóricos, ya debían de existir en tiempos de los dinosaurios y viven mogollón, milenios dicen por aquí. Pero también pasas por un bosque de coihues, otro tipo de hayas diferentes a las lengas, que alcanzan un tamaño descomunal, y también viven mucho. Además, hay lagunillas donde debería de haber habido patos (hay jarto patos, me dijeron no vi ni uno) y subes a un mirador donde se ven 3 de los volcanes de la zona. Un día mágico. Y también me hicieron mi primer descuento por vieja, que esto también había que pagar, que también es privado. Donado a un grupo de guías de la zona ni idea de por quién. Pondría esta ruta en una de las top de todo lo que he hecho. 

En el Parque Nacional de Villarica no hice nada, porque pagar 13,5 € por aprovechar el medio día que me quedaba sin lluvia para hacer alguna caminata pendiente del tiempo (el meteorológico y el del reloj) no me pareció. 

En Melipeuco hice una ruta por el Parque Nacional de Conguillío, y otra por la Reserva Natural de la China Muerta. Lo de China debe venir porque a alguien le pareció que las indígenas tenía los ojos rasgados, y lo de Muerta... ni idea de cómo murió la interfecta. Porque igual esta sí era realmente interfecta.

La de la China Muerta, a priori, tenía muy buena pinta. Subí hasta un mirador y la ruta continuaba, pero en la otra vertiente había mucha niebla, mogollón de viento superfrio, y como soy de naturaleza prudente me di la vuelta. Pero el camino hasta allí (22 km-1h) entre bosques flipantes y la foto del carancho ya hizo que mereciera la pena la salida.

La ruta top del Conguillío es la de Sierra Nevada. Un buen sendero te lleva por un bosque mixto de coihues y araucarias hasta un terreno más volcánico hasta un mirador desde donde se contempla el Volcán Llaima y el lago Conguillío. La vista no está mal, pero lo realmente imponente es el camino. Y lo que se ve de la sierra si miras en la otra dirección al mirador.

Me dio mucha pena dejar el monte justo cuando empezaba a cambiar de color de los bosques. El otoño se empezaba a notar, y ver todas esas hayas, que se ponen de un rojo rabioso, hubiera sido estupendo. Pero todo no puede ser.


La zona de costa es abrupta. Puerto como tal sólo lo hay en Bahía Mansa,  en las demás comunidades hay barquitas que salen cuando sube la marea, si no están varadas en la playa. Yo llegué aquí porque en la guía hablan de Caleta Cóndor como el destino más asombroso de Chile. No he llegado a verla, pero he visto otras playas y caletas, entre ellas la de Tril Tril, guapísima, y me he quedado muy conforme. Una pena el vientillo fresco que soplaba con ganas cerca de la orilla, y la bravura del mar. No me he podido bañar a gusto. Pero he pasado unos estupendos días de playa. Que era de lo que se trataba. Aunque reconozco que me he aburrido un poco. No se rellenan los días igual que caminando por los montes, o por las ciudades. Estar sola en la playa, sobre todo si no te puedes bañar a gusto y a menudo, es más bien aburrido. Ni la compañía de Iñaki Ochoa de Olza ha sido suficiente. 

Caleta Manzano


martes, 11 de marzo de 2025

REGIONES DE LOS LAGOS, LOS RÍOS Y LA ARAUCANÍA I

Tres de los volcanes

Lo que la guía llama Sur Chico comprende las regiones de la Araucanía , la de Los Lagos y la de Los Ríos, y encierra ocho parques nacionales, muchos volcanes e innumerables zonas de diferente grado de protección: reservas biológicas, reservas naturales, parques naturales y santuarios (aquí es un tipo de catalagación ambiental), vamos, un paraíso ecológico-ambiental. Aunque uno de sus principales modos de vida es la explotación de la madera, no sé cómo casa eso. De hecho, ha habido incendios, y se comenta que son los propios madereros los que los provocan porque les es más rentable cobrar los seguros que currárselo. No sé, los de los seguros tontos no serán, digo yo. 

Una vez que cogí el ferry en Chaitén, seguí la carretera austral hasta Puerto Montt. Antes de llegar, la última barcaza. 
Inciso explicativo: en un ferry uno entra y sale por el mismo sitio. Si tienes suerte, entras de frente y das la vuelta en el propio ferry para colocarte para la salida. Si no, y eres de los últimos en entrar, hay que entrar marcha atrás, que no es mucho problema excepto que entre el puerto y el muelle donde está el ferry haya un estrecho puente de unos 50 m. Sí,me tocó, y no me caí al agua. En una barcaza uno entra por un lado y sale por el otro, por lo que no hay que hacer ninguna maniobra. Estas funcionan en trayectos que llegan como mucho a los 20 minutos.
A lo que iba. Abandonada la carretera austral, me dirigí hacia Villarica, en la región de Los Lagos, pasando antes por Puente Fuy. Después a Melipeuco, en la Región de la Araucanía, para finalizar en Valdivia y su zona de costa, en la Región de Los Ríos. Puerto Varas, donde ya estuve, y Puerto Montt, por donde no he hecho más que pasar como nudo de conexión,  pertenecen a Los Lagos.

Villarica recuerda a sus desaparecidos 

Villarica, y su cercano Pucón, al que no fui, son dos localidades eminentemente turísticas, como un Zarauz en pleno verano, para que me entendáis. Pucón debe ser más, razón por la que no fui. Pero sus entornos merecen mucho la pena, y se entiende que atraigan a tanta gente. 
Villarica presume de tener la primera playa (de lago) artificial de Chile, fruto de una remodelación posterior a un terremoto en 2010. 



A Puerto Fuy fui porque quedaba cerca de una de las rutas que quería hacer. No tiene nada, ex ceptuando un Galpón Gastronómico, que es un espacio cubierto donde hay más de 20 puestos de comida y bebida, y mesas corridas donde sentarte a degustar lo que hayas decidido comer o beber. Me encantó. 




En Melipeuco por fin entré en contacto con la cultura mapuche. Se supone que las regiones 7ª y 8ª son territorio mapuche. Hasta hace poco eso eran la Región de Los Lagos (que englobaba a la de Los Ríos) y la Araucanía. O sea, todo lo que anduve antes por Puerto Montt y el lago Llanquihue y lo que he cono ido estas últimos días. Pero hasta llegar allí no había visto más que alguna cosa testimonial, alguna ruka (casa-habitación mapuche) convertida en restaurante, más o menos auténtica, y algún que otro mural, además de la toponimia. 


En Melipeuco hay carteles en dos idiomas, en la oficina de información tienen una especie de pequeño museo etnográfico sobre su cultura... y pude hablar con el hombre que lo controla. Llevan mucho tiempo luchando por hacerse ver, por que se les tenga en cuenta, y poco a poco van consiguiendo cosas. El idioma se empieza a enseñar en las escuelas y se hace presente en diversos actos oficiales... pero siguen estando bastante marginados y sus índices de pobreza y paro son superiores a los de la media. Excepto en las zonas costeras de la Región de Los Ríos,  donde son las propias comunidades indígenas las que explotan el potencial turístico de la zona. Me dijo que viven en 34 comunidades. Han recuperado la figura del Machi, sanador natural que tiene un vínculo directo con los espíritus (y algo de conocimiento médico, espero), que a ellos les parece muy importante. Ahora debe de haber tres. Lógicamente tienen un problema con los jóvenes, que se van a los pueblos grandes o a las ciudades a estudiar, y ya no vuelven. Y con la ocupación del territorio. Cada vez más santiaguinos tienen aquí su segunda residencia, y el turismo masivo tampoco ayuda. El suyo no es sólo un problema de identidad,  sino de forma de vida y de visión de la sociedad que choca frontalmente con la mayoritaria de hoy en día. Algo de su cosmogonía también me ha explicado, pero en ese punto los que me conocéis sabréis que he desconectado. También me ha dicho que, por lo que sea, suelen ser vascos los que le preguntan por su cultura. El hombre estaba muy orgulloso de su pequeño museito, había sido un triunfo personal que les hubieran dejado aquel espacio. 

El tejado grande es la Feria

Acabadas las rutas montañeras previstas me fui a Valdivia. Es la capital de la región de Los Lagos, desde hace poco, porque hasta 2007 todo era parte de la región de Los Lagos. Tiene ambiente universitario y mucha actividad cultural. A mí me ha encantado, y eso que sólo he estado un día: la tarde que llegué y hasta el mediodía del día siguiente. Pero vi vida, ambiente, zonas de marcha... y lobos marinos que viven allí y se acercan a la Feria  para que los vendedores les echen las sobras del pescado. La Feria es una serie de puestos que se montan y desmontan todos los días en una espacio cubierto tipo los tinglados del Arenal, pero más bonito  y donde se venden pescado, mariscos, fruta, verduras, queso... o sea, de todo. Y allí que me compré 3 jaivas cocidas (tipo nécoras pero algo más grandes), y hubiera comprado merluza con una pinta estupenda (y sin rastro de anisakis) y pez sierra ahumado y... pero no estaba en casa así que no compré nada más. También hay otro mercado, el típico de abastos, pero hoy sólo hay puestos de souvenirs y artesanía local. Supuestamente también tiene un museo antropológico que fui incapaz de encontrar. 


En 1960 hubo un terremoto en Chile, de magnitud 9,5, el mayor registrado jamás,  que se llama terremoto de Valdivia porque ésta fue la localidad más afectada, a pesar de que el epicentro estuviera lejos de la ciudad. El posterior tsunami llegó a Rapa Nui, que está a más de 3.000 km de la costa, donde olas de más de 10 m. destruyeron el Hari Tongariki, que habéis visto, reconstrido, en las fotos del capítulo correspondiente, y llegó a Hawai 15 horas más tarde. Supongo que por eso la ciudad se ve lustrosa y moderna.

Fijarse bien el la esquina inferior izquierda 

Mi siguiente destino era Bahía Mansa. Un poco de playa y relax antes de la última parte del viaje: el desierto.
¿Relax? Llegué allí más que estresada. De camino, al cruzar un pueblo vi que Maps me daba lo que me pareció una vuelta tonta, y me metí por una ruta que vi más recta y que decía "4 minutos más rápido ". Craso error. Me vi envuelta en un tumulto y no precisamente en la kashba. Acabé metida en mitad de un mercadillo, donde unos amables vendedores tuvieron que retirar su mercancía del suelo porque un cretino no quería dar marcha atrás (antes de que lo penséis os lo digo, yo no podía) y les pisaba la ropa si pasaba. Intenté buscar si complicidad para que le afearan la conducta al cretino, pero sonriente me dijo uno: esto es Chile, a la par que apartaba sus cosas.


Durante el camino había una obra de reforma completa de la carretera que estaba regulada por semáforos intermitentes. Había calculado la distancia, no iba mal de gasolina, pero el coche entró en reserva. Apliqué todos mis conocimientos sobre conducción moderada, incluyendo no poner aire acondicionado, y en cada semáforo en el que paraba la duda era la misma: ¿qué gastará menos, apagar y arrancar, o quedarme al ralentí? Total, que ya llegué al pueblo con el estómago encogido, pensando estoy salvada y... casi me desmayo cuando me dijeron que no hay gasolinera. Pero esto es Chile, como bien me habían dicho. Y aunque sea a precio de oro y seguro que ilegalmente, hay unos amables comerciantes que la venden. No estaba en posición de ponerme tiquismiquis. A tragar con lo que fuera. Lo único, que llegué el domingo a la tarde, y había que esperar al lunes por la mañana. Ningún problema, tenía mis nécoras y vino. Y una estupenda terraza con vistas al mar en el alojamiento.

Las vistas

Tenía 3 dias de costa por delante antes de devolver el coche y poner rumbo al norte, al desierto. Una costa salvaje, sin destrozar, de dunas y playas abiertas y un mar un tanto enrabietado que me ha impedido bañarme. Cuando acaben la carretera la zona va a cambiar fijo. 


Estudio sociológico del día: es alucinante como ha evolucionado el uso del móvil y cómo eso ha cambiado muchos hábitos. Hace 10 años sólo Line tenía para llamar. Mi hermana Lourdes se lo instaló para que yo pudiera hablar con ama desde New Zealand. WhatsApp estaba en crecimiento, las personas más tecnológicamente avanzadas tenían Facebook. Ahora, no somos nada sin el móvil, hasta los establecimientos han tenido que adaptarse y poner enchufes, wifi... Se valora que cada cama tenga su enchufe cerca, una baldita (esto últimoa las gafosas nos viene fenomenal). 
Todavía desempaquetando
No nos libramos nadie de la movilmanía. Qué voy a decir yo, que además también traigo la tablet para escribir el blog más cómodamente. En los refugios y campines del treking de la W no había WiFi, se vendía a 10€ la hora o 14€ 3 horas. Pues no veáis la cantidad de gente que pillaba. Yo soy más de gastarme ese dinero en cerveza, cada una sus vicios. Y lo de los sitios "instagrameables" ya es una locura: la gente hace cola para sacarse LA foto, y todos los ayuntamientos se gastan unos buenos dineros en poner sus nombres en grandes dimensiones en algún lugar emblemático para que la gente se haga LA foto. Así es LA vida, no la he inventado yo...

miércoles, 5 de marzo de 2025

LA CARRETERA AUSTRAL Y PARQUE NACIONAL DE PUMALÍN

 

Salí de Chiloé en ferry. Tenía que estar a las 10 de la mañana en el puerto para embarcar, y al llegar me dicen que antes de las 11:30 no empezarían. Arrancamos a las 13:15. Y unos de la fila me dijeron que el día anterior habían perdido un ferry por 8 min, a que hora irían...

Destino del ferry: Chaitén. Objetivo: conocer el pueblo, recorrer una mínima parte de la carretera austral y hacer alguna ruta por el Parque Nacional de Pumalin, ahora llamado de Pumalin-Douglas Tompkins, que me habían dicho que es muy chulo. Y lo es.

El ripio, aquí 
no se ve mal.
La carretera austral va de Puerto Montt hasta Villa O'Higgins, 1200 km de carretera la mayor parte sin asfaltar. De ripio, le dicen aquí. O sea, de grava. Eso si hay suerte, porque si no es tierra con piedras y pedruscos, y baches. Recorrerla es una de las principales aventuras para mucha de las gentes que viene a Chile. Y yo quería mi trocito de aventura. Y digo trocito, porque de Chaitén a Puerto Montt hay 240 km, de los cuales unos 100 km. los haces en ferry o barcaza, no hay posibilidad de hacerlo por tierra. Pero doy fe de que he conducido por ese ripio. Y es una mierda. Pero Chile no se acaba en Villa O'Higgins. Todavía hay como 1500 km más hacia el sur, pero para llegar a Puerto Williams hay que coger otro tipo de transportes: avión y/o ferry, en diversas combinaciones.

En el Parque Nacional de Pumalín una de las rutas top es la subida al cráter del volcán Chaiten. No se sabía que era un volcán, era una meseta donde se pastoreaba, hasta que explotó en el 2008. La erupción duró un mes. El pueblo quedó enterrado en ceniza y arrasado por el río que aumentó su caudal debido al rápido deshielo producido por la erupción. 

El cráter 

El gobierno realojó a sus habitantes, que habían sido evacuados, en otros pueblos alrededor, y propuso reconstruir el pueblo en otra ubicación, pero los lugareños se negaron, y poco a poco fueron volviendo y recuperando o reconstruyendo sus casas. Hoy más del 80 % del pueblo es nuevo. Yo me he ido a alojar en una casa del otro 20%. Menos mal que la amabilidad de la familia propietaria suplió con creces lo cutre del sitio. La verdad es que me ha resultado un pueblo muy agradable, y eso que casi no hay nada. Está en la costa, y en una playa cercana se pueden ver delfines y lobos marinos.

Aquí sí quieren un puente. En algún lugar todavía mas recóndito que Chaitén hay una escuela rural a la que los niños  tienen que ir en lancha. Y por lo visto a menudo llegan mojados. Y el puente solucionaría el problema. Pues no les hacen el puente. Si es que el mundo está igual de mal repartido en todas partes. 

El Parque era propiedad de Douglas Tompkins, fundador de North Face, que fue adquiriendo terrenos poco a poco para preservar los bosques y el entorno. Llegó a ser el parque privado más grande del mundo. Después de la erupción del Volcán gastó paletadas de su dinero en remover y enterrar toneladas de ceniza, recuperar los caminos y devolver al parque su aspecto original. Donó el Parque a Chile en 2017, con la condición de que se mantuviera la filosofía conservacionista y sostenible. Bueno, en realidad lo hizo la Sra Tompkins, pero ella ha quedado oculta en la historia, para variar. De cualquier manera, sigue siendo la donación más grande que se haya hecho. Lo donado es más extenso que Suiza, por poner un ejemplo. Por de pronto, es el único parque de los que he estado que no cobra por caminar.

Los senderos son una pasada, aunque más le hubiera valido al Sr Tompkins saber hacer zetas y no poner todos los metros de desnivel en escalones. En el caso de la subida al cráter, más de 500 m de desnivel en escalones sin tregua. 

Tralaralarita, vaya hartura de escalerita.

También hay alerces, uno de los árboles más altos y antiguos del mundo. Como su madera es impermeable y muy dura, se usaba para hacer tejados, y su corteza para calafatear barcos, por lo que ha estado en peligro de desaparecer. Una de las rutas, un paseito, lleva a un bosque de alerces dicen que milenarios. Aunque no lo sean, son espectaculares. No conseguí hacer una foto decente, no entraban en el plano.

El último día tenía que coger el ferry a las 5 de la tarde y aproveché la mañana para hacer una ruta. Guapísima. Al acabar había unos baños con lavabo y me dio un ataque de pulcritud ya que luego iba a estar 5 horas en el ferry. Pues allí se quedaron el sujetador, el niki de manga corta, el de manga larga y, lo que es peor, la toalla. Me di cuenta cuando estaba esperando al ferry. Que a lo mejor me hubiera dado tiempo de volver. Pero sólo de pensar que tenía que hacer 11 km de ir y otros tantos de volver por esa carretera de ripio infernal (había tardado más de media hora en llegar) casi me pongo mala. Así que pasé. Había pero gente acampada en aquel sitio, espero que alguien haya aprovechado bien las cosas. 

Si es que quién me mandó ser pulcra...




jueves, 27 de febrero de 2025

CHILOÉ

Palafitos de Castro 

Abandoné la zona más austral de todas las que voy a pisar. En avión. Puerto Natales-Puerto Montt. El trayecto inverso al que hice en el ferry.. Dos horas contra casi 5 días. 
Al llegar alquilé un coche que me iba a acompañar en mis siguientes destinos. 

El primero de ellos,  Chiloé. Nombre oficial: Isla Grande de Chiloé. Se pasa en una barcaza que zarpa en cuanto se llena, en un ir y venir constante. Cerca, vi un esqueleto de puente que están construyendo, a finalizar en 2028 en principio. 

Elegí la población de Castro para alojarme, ya que está más o menos en el centro de la isla y así podría explorar la isla desde un campamento base. Tenía una colada enorme después del treking, y me merecía un poco de tranquilidad de trajín maletero. 
Percibí un gran cambio: aquí la gran mayoría eran chilenos de vacaciones. También había algún que otro guiri, pero no en las cantidades que me había encontrado hasta el momento. Se acabó hacer esfuerzos por hablar inglés, a ver si he venido hasta Chile para practicar idiomas. 


Respecto al clima, aquí no hay cuatro estaciones a lo largo de un día. Sólo hay dos: llueve, escampa, y vuelve a llover. El día que me fui dejé un tiempo espléndido hay que joderse. 
Pero la lluvia no me impidió hacer buenas rutas y visitar diversos lugares. Sólo había que esperar un poco a que escampara. Y llevar chubasuqero y paraguas. 
La gran particularidad de Chiloé son sus iglesias de madera. Hay muchas, todas del mismo estilo, pero 16 han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad. Son curiosas, pero por dentro la mayoría a mí me han resultado bastante feas. Es que les ponen unos colores y unas combinaciones que no son para mí. Tiene alrededor bastantes islas pequeñas.  Yo pasé a las Islas de Quimchao y de Lemuy, las dos juntas recomendables. 

Iglesia de la Natividad de María,
en Detif, Isla de Lemuy

En la isla hay un Parque Nacional y varios Parques sin apellido. Flipé. Parques privados, que cobran entrada también. 
Hice unas rutas muy guapas. Pero también me he llevado decepciones. Y no tanto porque los sitios no fueran guapos, sino porque todo es de pago y al final tienes que elegir. 

Entre lo guapo, destaco la rutas que hice por el Parque Nacional de Chiloé, y por el Parque de Tepuhueico. Superguapas, y no muy exigentes. Con unos bosques húmedos templados extraordinarios, vistas a lagos impresionantes y playas y dunas sin fin. Y vi pudús, un cervatillo pequeño, el más pequeño que existe y que tiene tamaño perrillo. 

Así se ve guapo
La decepción, sobre todo, con el Muelle de las Almas, un lugar que mi guía define como una pasarela curva que se extiende 17 m por un paisaje sugerente y desaparece de repente en un precipicio de 70 m. y que donde me alojaba también me recomendaron. Pues allí que me fui. 3 € por la entrada, 3€ por el parking. Al principio el camino no es bonito, ¿os hacéis una idea de una pista de pinar cuando acaban de sacar pinos? Pues así. Luego la cosa mejora, empiezas a ver el mar, y cuando llegas... encuentras una
Pero así no tanto 
 construcción de madera que asoma a otra campita que hay más abajo, pero que según cómo hagas la foto parece que flotas. Y sabiéndolo iba mogollón de gente. A hacerse la foto. Según volvía unos me preguntaron a ver si había mucha cola. Es que os podéis imaginar: la fotomanía llevada a una de sus máximas expresiones. Hay un cartel que pide que no te demores más de dos minutos. Como las terrazas en pandemia. Si tenéis IG probad a buscar #muelledelasalmas. Es impresionante. La idea se le ocurrió a un arquitecto allá por el 2005, lo adornó con un poco de mitología huilliche (los nativos de la isla) y a vivir del cuento. 


Y el culmen de la fotomanía son los miradores. Cualquiera que tiene un prado con posibilidades construye un mirador, le pone alguna horterada (corazón, columpio...) lo anuncia y cobra porque vayas. Y la gente va. Y paga. 


El orografia es suave, ondulada, con montón de subebajas. No he encontrado tanto cambio de rasante seguido en la vida. A ratos los trozos de carretera que iba viendo delante me recordaban cuando sabían el puente de Deusto. 
Me ha tocado época de festivales costumbristas. Los había en casi todos los pueblos. Son demostraciones de folklore musical, a veces de acordeones, que hay mucha tradición (en Chonchi hay un museo de un señor que colecciona acordeones) donde a veces la gente sale a bailar sus bailes tradicionales. Parecía que se lo pasaban bien, pero visto de fuera lo pondria en lo siguiente a una sardana en cuanto a ritmo. Lo siguiente para más, para menos no lo creo posible. 
A los lugareños lo del puente no les mola. Y no tanto porque crean que habrá más delincuencia, que lo creen (por ejemplo, no se roban coches, no hay manera de sacarlos de la isla de extranjis), sino porque no habrá control de lo que entra y sale de la isla, y con esto refieren, entre otras cosas, a materiales de construcción que vayan a entrar sin control de qué y dónde se construye, o madera de los bosques que pueda salir sin tener que justificar su procedencia. 

Bosque de arrayanes

Mirad qué espanto
Cosas que voy aprendiendo este viaje: para hacerte fotos en un entorno cualquiera (monte, playa, iglesia, mirador o monumento) hay que extender los brazos, hacer gestos, dar  saltitos o saltar de verdad, dar volteretas, subirte a algún sitio, subir o bajar la mirada, mirar hacia atrás con expresión lánguida... excepto que estés en el mirador de la Base de las Torres del Paine o en los puentes colgantes, que lo de saltar y dar volteretas puede ser arriesgado. El resto lo he visto, hasta una que sacó un cepillo y se peinó para la foto. En el mirador de las Torres. Cosas imprescindibles para meter en la mochila: un cepillo, apuntad. Ah, y subirlo inmediatamente a las redes. Lo dicho, el mundo se está yendo al garete.