domingo, 8 de marzo de 2015

LOS CATLINS: CURIO BAY II


Desde Curio Bay he visitado tres lugares:

Slope Point
Es el punto más meridional de esta isla, lo más al sur que se puede estar si una no va a la Isla Stewart. Todavía lo tengo que pensar, según cómo vaya el pronóstico y el plan. Unos neozelandeses que están en la casa me lo han recomendado encarecidamente.
La cuestión es que ya estuve en lo más septentrional y me hacía ilusión estar ahí. Para llegar hay que atravesar unos campos privados dedicados al ganado ovino, cerrados entre septiembre y octubre, que es cuando aquí paren las ovejas

Cathedral Cove
No se porqué pero me había imaginado otra cosa. La playa de las Catedrales ha debido de pesar mucho en mi imaginario. En las fotos se ve una playa, será por eso la confusión. Además, la playa tiene horario y la cierran cuando la marea impide visitar la cueva. Y cuando he visto que la cueva era en realidad un túnel me he llevado un poco de decepción. Y cuando me he parado a sacar una foto y unas 30 sandfly de los c... se me han posado, ni os cuento. Y yo con el repelente en la mochila, en el maletero. Como era pronto y no tengo otro pito que tocar, he subido al
parling a por él. La amable señorita encargada de vigilar (y cobrar, 5$) el parking me ha llamado la atención cuando ha visto que volvía para la playa. Que no sé mucho inglés, pero para leer un cartel que dice que hay que estar fuera a las 11:15 y que si no te multan con 40$ ya me da. Pero que todavía son las 10, y que me da tiempo hasta para hacer otras cuevas, qué te crees tú. Tranquis... eso ha sido mi conversación interior. A ella le he sonreído y le he dicho que muy bien, que gracias y que no se preocupe. Pero me he tomado mi tiempo, he esperado a quedarme sola en la playa porque era muy chula, aunque una vez me he embadurnado con el repelente para rato iba a bañarme... Y le he hecho cumplir el horario a la operaria. Y a la señora de la casa, cuando me ha preguntado que a ver qué tal, como no sé decir que no me ha parecido para tanto, pues le he dicho que muy bien, también con la mejor de mis sonrisas. Sigo teniendo a buen recaudo a la vasca que llevo dentro. Diplomacia o cinismo, según se mire.

El bosque fósil.
Las líneas son los troncos fosilizados.
Habiendo leído que hay un bosque fósil, me parece interesante y voy a ver si lo veo. Craso error. A pesar de que está anunciado tanto enmlos panfletos como en la carretera, no se puede ver por dos motivos: uno, que la peña se ha ido llevando trozos de lo que en su día fueron los troncos; y dos, simpáticos pingüinos han decidido habitar esta zona, por lomque se ha restringido el acceso. Así que he vuelto a ver a esos animalillos, de mucho más cerca que la vez anterior. Son pingüinos ojigüaldos (no confundirse, sin erre...), y se llaman así porque tienen una franja de ese color cerca de los ojos. Yo no lo he apreciado a pesar detenerlos tan cerca.




LOS CATLINS: CURIO BAY


Total, que me he venido a mi nuevo hostel, a unos 70 km y hora y cuarto de carretera, a otra zona de Los Catlins que prometía playa y tranquilidad, Curio Bay. Por el camino he parado en el mirador de Florence Hill, desde donde se avista una de las playas más bonitas de la zona: Tautuko Beach. Ya investigare cómo se llega ahí. Llego a mi nuevo destino. La casa está fantástica, estoy casi sola. Al de un rato la dueña se despide hasta mañana, ni cierra la casa ni nada... Hay un panel de instrucciones con la habitación que le toca a cada uno que llegue, y a los que llegan sin reserva que se pongan en algún sitio libre y que al día siguiente arreglan. Vamos, como en nuestro pueblo, igual igual. Esfuerzos he tenido que hacer para no robarle unas cuantas claves de wifi (las vende al exhorbitante precio de 2$ los 10 minutos) que me ha enseñado donde las tiene por si fuera a necesitar más... Pero la playa es ventosa, el airecillo es tirando para frío, por aquí no hay mucho que hacer... Y mis animalillos me esperan en la otra playa, así que pago 2 x 2$ para poder reservar y comprobar que me contestan y así volver a Surat Bay. Además, allí me tienen a disposición de los alojados kayacs para que me dé unas vueltas por la marisma. ¿Qué más se puede pedir?
Cuando digo que es ventoso...

viernes, 6 de marzo de 2015

LOS CATLINS: CANNIBAL BAY


Antes de cambiar de zona e ir a conocer Los Catlins, he ido a dar un paseo hasta Cannibal Bay, una playa a la que se puede acceder andando desde la playa de ayer. Ahí que estaba yo ya andando por la playa a las 9:30 de la mañana. La marea baja, algún león de esos roncando... Bostezan y se desperezan como cualquiera. La llegada a la otra playa ha sido flipante. Por lo menos había una docena de leones marinos, la mayoría durmiendo, otros andando tranquilamente por la orilla. Menos mal que la mujer del hostel me ha permitido dejar las comida en la nevera a pesar de que el check out era a las 10, porque se hubiera cocido en el coche. A lo tonto, me he quedado en la playa más de dos horas, y no me he bañado porque la temperatura exterior no acompañaba nada. Era pronto, estaba un poco nublado y el sol no calentaba lo suficiente. Para mí, claro, otras ya se hubieran lanzado.



LOS CATLINS: SURAT BAY

Surat Bay
Los Catlins es una región al sureste de la isla sur. Es una zona eminentemente ganadera, combinada con bosques autóctonos y
estupendas bahías en forma de luna con solitarias playas de arena fina y dorada. Algunas solitarias y larguísimas. El paraíso, vamos. Y, como ya sabéis, da la oportunidad de cotemplar diversidad de fauna. Mi primer destino ha sido Surat Bay, donde he estado en un estupendo hostel, no tanto por las instalaciones, en eso es correcto, sin más, tirando a viejito, si no por el encanto de su dueña y el entorno. He llegado aquí de txiripa para una noche, y ya sé que voy a volver. Desde allí he ido andando a Cannibal Bay, que os contaré ahora, y en coche a Nugget Point, que es donde vi los pingüinos.



martes, 3 de marzo de 2015

TODO ES DEL COLOR CON QUE SE MIRE...


Antes de comenzar la crónica del día, dos puntualizaciones a sendos comentarios:
-Imanol, sí, me he venido con una sólo VISA, sí, más que nada porque no tengo más. Tengo la otra, la SacaCard, que a malas me da dinero en un cajero aunque sea más caro. Para la próxima ya lo sé.
-Eva, siguiendo tus valiosos consejos llevo el calendario y los sitios donde reservo a rajatabla. Pero ello no me impide meter la pata, visto está.


Asi que dicho esto, me pongo en marcha de nuevo. De camino a la costa sur he de parar en un pueblo a cambiar dinero para tener cash por si no funciona la tarjeta. Al tercer pueblo que entro lo consigo. Para que os hagáis una idea de lo que hablo cuando digo pueblo, muchos no tienen ni banco.  Y, milagrosamente, ahora que tengo dinero la tarjeta ya funciona, no sé qué pasaría el otro día, sería el cambio de mes o así. Además, me ha aparecido en el coche una navajita a la que tengo mucho aprecio y que estaba a punto de dar por perdida. Todo fluye.

Llego a destino cansada, hasta he hecho estiramientos, casi más que cuando bajo del monte. Llego a un sitio con una playa de arena fina, larguísima... y donde hay ¡leones marinos! Para estirar un poco las piernas me voy a andar por la playa. Si ando un poco más despistada me tropiezo con uno que dormía a aleta suelta. Se me ha pasado el cansancio de un plumazo de pura emoción. Es alucinante andar (y si puedo mañana nadar) en un sitio donde viven apaciblemente esos pedazo de animales.
Ilusionada con el encuentro, voy a otra playa donde me han dicho que se ven pinguinos. A estos se les ve de lejos. Hay una caseta dode esconderte para no molestarles.


Y llegar y besar el santo, oye. Enseguida he visto a uno que salía del agua y se dirigía hacia el acantilado. Ahí se les pierde la vista. Y después otros 3 más. Un flipe. Llegan nadando gracilmente, parece que escallan, y cuando se ponen de pie es graciosísimo. Y para subir de una roca a otra saltan a dos pies que parece que se vayan a esmorrar. Pero no. Uno nos ha deleitado con movimientos y estiramientos, supongo que estaría secándose después del baño.


Hoy sí, después de dar cuenta de unos mejillones al vapor y con un vasito de vino, hoy sí que estoy disfrutando del momento de elegir fotos, de la tranquilidad y de la quietud. Sólo me falta que se vayan las nubes y aparezcan las estrellas. Y aunque estaba aquí de paso para una noche, creo que volveré a quedarme de tranqui unos días. A ver si el tiempo acompaña.